Hace unos días conocimos los resultados de las últimas elecciones internas de Podemos, el partido de Pablo Iglesias. Algo más de 55.000 personas participaron en esta votación con la que se elegía al equipo que sentará las bases del partido. Una participación decepcionante que queda por debajo del 0,16% del total del electorado español y que debería invalidar el proceso (y tal vez el partido).

Como era previsible, el equipo liderado (en listas cerradas) por Iglesias ganó cómodamente la votación en la que no se podía votar nulo ni a otros partidos. A esto lo llaman “democracia”. El 86% de los votantes se decantó por el politólogo de la coleta y sus súbditos elegidos a dedo. Apenas el 10% dio su voto al Círculo de Enfermeras que se había atrevido a enfrentarse a la casta del partido. Casi 1.600 personas votaron en blanco, demostrando su disconformidad con el proceso o su torpeza manejando un ordenador. Y es que cualquier ciudadano podía votar por Internet desde casa con un DNI y un teléfono móvil. El segundo elemento era más importante que el primero, ya que según el partido, “existen muchos DNIs duplicados”. Eso sí, personas con dos teléfonos yo no conozco a ninguna… Todo será más fácil cuando llegue el comunismo real y esté prohibido tener más de un teléfono por persona y menos de cero.

Las dos jornadas electorales (se podía votar dos días) transcurrieron con cierta normalidad, estado de las cosas preferido de las dictaduras. Cualquier ciudadano podía participar en la votación, como comentaba. Esto es algo peligroso, pero suena democrático, al menos. No he acabado de entender el papel de los demás partidos ante una ocasión como esta. Si yo hubiera sido asesor de cualquier partido político, sin duda hubiera hecho lo posible para que el glorioso y admirable Círculo de Enfermeras hubiera ganado la votación. Esto hubiera descabezado a Podemos en un momento clave, antes de que se levanten sus cimientos reales como partido (ahora es todavía un tipo pegado a una coleta y nada más). No es que ponga en duda las capacidades del potente Círculo de Enfermeras, pero creo que descabezar al partido y desplazar a la figura de Iglesias a un segundo plano sería lo que mejor podría ocurrirle a sus rivales.

No sé si se ha entendido la maldad. El Partido Popular y el PSOE tienen cientos de miles de afiliados (y millones de simpatizantes). No sería muy complicado con algunas llamadas y correos electrónicos encontrar a unos cuantos miles de personas que voten desde su casa al Círculo de Enfermeras. Pablo Iglesias, al fin y al cabo, solamente ganó por 42.000 votos.  ¿Por qué no aprovechar las oportunidades que nos da la democracia participativa y abierta? Una vez ejecutado el plan, Podemos anuncia los resultados con la cara descompuesta de Pablo Iglesias, que no se puede creer su derrota. El partido queda liderado por un grupo de personas cuyo nombre nos da igual. Sabemos que son seres humanos y enfermeras. Es más que suficiente. La crisis interna es espectacular, y el partido queda realmente tocado.

Hay dos posibles situaciones imprevistas que debemos comentar:

– Que se filtre que los dos grandes partidos han pedido secretamente el voto para el Círculo de Enfermeras, algo, por cierto, absolutamente legítimo. Podemos podría considerar que en ese caso las votaciones no son válidas y deben repetirse cuanto antes. Sería difícil que dentro del partido no surgiera una guerra civil en la que el Círculo de Enfermeras y los amantes de la democracia defendieran la legitimidad de las votaciones. El follón está montado y el partido y el liderazgo de Pablo Iglesias queda en entredicho.

– La segunda posibilidad es el típico pucherazo. Las votaciones se hacen por ordenador, así que no es complicado manipularlo todo. Los dos grandes partidos consiguen que setenta mil personas se molesten en entrar en Internet desde sus casas (o desde el trabajo) y apoyar al Círculo de Enfermeras. Se hacen públicos los resultados, y Pablo Iglesias ha ganado igualmente la votación, por un ajustado margen, al estilo venezolano. El número de votos es escandalosamente alto, y Podemos presume de ello. En esta segunda variación no quedaría otra que denunciar el pucherazo e intentar demostrarlo de alguna manera…

Por desgracia, los rivales de Podemos no han hecho absolutamente nada. Se han quedado cruzados de brazos y han desaprovechado una oportunidad muy interesante para hacer daño al partido emergente del momento.

Ustedes pensarán que mi propuesta es moralmente discutible. Puede ser, pero no es más moralmente discutible que hacer lo contrario de lo que proclamas recogiendo becas de la malvada banca a manos del Príncipe, estudiando en universidades privadas o criticando a las empresas del Ibex 35 en cadenas de televisión de empresas del Ibex 35, y encima cobrar por ello. Vamos, aprovecharte de la casta cuando la casta es generosa contigo. Esto es política, y mientras Podemos tiene el colmillo retorcido y piensa ciegamente en la victoria, los “Arriolas” del panorama político se cruzan de brazos como si nada estuviera ocurriendo. Tuvieron una oportunidad de hacer daño al enemigo político y la desperdiciaron. Luego vendrán los lamentos. Los dos grandes partidos deberían recordarse a sí mismos que sus rivales nunca descansan.