Tras la polémica entre Bertín Orborne y Beatriz Montañez a doble sesión, analizamos en mayor profundidad lo que la presentadora dijo y lo que no dijo sobre la situación política en Venezuela y sobre Pablo Iglesias, admirador y colaborador activo del régimen chavista. Las contradicciones, las imprecisiones y las manipulaciones (por ignorancia o por cinismo) son abundantes. El texto es largo, pero espero que clarificador:

PRIMER PROGRAMA:

La mencionada presentadora preguntó a Bertín Orborne por Podemos, pero la respuesta que dio el entrevistado no contentó a Montañez, que convirtió la entrevista en una tertulia a gritos. Bertín echó en cara a Pablo Iglesias que considere que “la panacea del siglo XXI es el gobierno bolivariano de Venezuela, que es el gobierno más corrupto, más ladrón y más criminal de toda América Latina”. Hubo aplausos. Beatriz Montañez defendió que Iglesias, al ser profesor de Ciencias Políticas, conocía cómo es el gobierno de Venezuela.

Bertín Osborne dijo que si lo sabía no debía defender a aquel régimen ni cobrar “del gobierno bolivariano”. Montañez respondió “no, no cobra. Escuchas demasiado a Eduardo Inda y a Alfonso Rojo”. Claro, si Osborne dice una cosa es porque escucha a Inda y a Rojo. Si Montañez dice una cosa, es la voz de su propia divina sabiduría. “Él tiene una asociación de expertos políticos que asesoran a países de América Latina” añadió la presentadora.

Dejémoslo claro: Iglesias y Monedero han cobrado (y no poco) del régimen de Venezuela por ser asesores (y vivir temporadas allí) mientras los ciudadanos de aquel país no tienen papel higiénico. Que Iglesias y Monedero hayan cobrado a través de una asociación que en sus estatutos se dice “sin ánimo de lucro” (pero que se lucra todo lo que puede) no es demasiado importante.

Bertín aseguró que viajaba varias veces al año al país sudamericano e insistió en que Venezuela está convertido en “un basurero, una pocilga”. Montañez reconoció que jamás había estado en Venezuela, lo que dejaba su argumentación en no muy buen lugar. Bertín explicó algunos ejemplos de la corrupción venezolana que describían la corrupción del régimen bolivariano.

Recular:

Tras ello Beatriz Montañez decidió lanzar su apuesta de mil euros si alguien encontraba que alguna vez Pablo Iglesias había dicho o escrito algo alabando al presidente de aquella república. Es decir, estrellada ante un muro de realidad, Montañez opta por aceptar que el régimen venezolano es indecente pero que Iglesias jamás lo ha defendido. Aquí comienza la huida

Montañez volvió entonces a insistir en que Osborne escuchaba demasiado (¿?) a Inda y a Rojo. El cantante dijo que no conocía a Alfonso Rojo. Montañez, finalmente, definió a Rojo e Inda como personas “que tienen una impunidad mediática alucinante y transgiversan (sic) lo que dice este señor (Iglesias, suponemos)”. Vamos a obviar este apoyo explícito de la presentadora a la censura de los que no dicen lo que a ella le gusta. Normal que defienda a Podemos quien cree que algunos periodistas deben ser silenciados.

Contraataque:

Probablemente por el pinganillo Beatriz ha sido advertida de que su apuesta no va a ninguna parte. Así que cambia absurdamente el discurso:

“Cuando Pablo Iglesias dice que alaba (sic) a la República Bolivariana, se refiere al sistema democrático que hay en Venezuela, y esto te lo digo en serio”.

Hasta ahora hablaba en broma, tal como parecía (¿?).

Cuando Osborne ya está al borde de la carcajada, y sorprendida ante su propia ignorancia, de repente y sin avisar, la presentadora comienza a leer algo entre sus papeles, intentando encontrar un salvavidas. El texto que lee habla sobre el número de nuevas personas que pueden votar en Venezuela (¿?). La presentadora añade “esto es Historia y está ocurriendo en Venezuela”. Ok.

Sus compañeras intentan salvarla y se escucha “Bea, Bea…” repetidas veces. Pero Montañez sigue adelante: “Otra cosa es lo que el presidente venezolano haga lo que hace con el pueblo. En eso yo estoy de acuerdo y es una masacre”.

“No estoy hablando de lo que sufre el pueblo venezolano (que tampoco le importa una mierda, parece), estoy refiriéndome a las palabras de Pablo Iglesias. Tú estás diciendo que alaba algo que no es cierto”. Bertín insiste en que Iglesias está alabando un régimen que no merece tales alabanzas. La presentadora insiste en su extraño planteamiento:

“Otra cosa es que esa democracia se aplique o no en Venezuela y que el presidente venezolano esté llevando a cabo…”.

Absurdo final:

La frase no termina porque su compañera Sandra Barneda, algo desconcertada, le hace una pregunta:

“¿Qué tipo de democracia hay en Venezuela?”.

Beatriz Montañez, tras pensárselo contesta a gritos: “La misma que hay aquí, la misma que hay aquí. ¿Se hace uso de la democracia aquí? No. Aquí lo que hay es un bipartidismo absoluto”. (¿?)

¿La misma democracia que en España? ¿Entonces qué coño alaba Pablo Iglesias? ¿Para eso se pone a discutir Beatriz? Si, tras reconocer que el gobierno venezolano es corrupto y el pueblo está masacrado, nos dice que su sistema democrático es como el nuestro el debate termina por suicidio argumentativo de la presentadora. Si Pablo Iglesias alaba a una democracia que es como la nuestra, ¿cuál es su aportación al panorama político español?

Por cierto, es curioso que sean los comunistas los que critican el bipartidismo. Grandes democracias en el mundo practican ese “bipartidismo absoluto” y el funcionamiento de esas naciones resulta ejemplar. Pero supongo que ellos, los comunistas y sus seguidores, están más acostumbrados al unipartidismo, al de Venezuela, que pasará al menos dos décadas en el poder, o al de Cuba, cuya exitosa revolución dura ya medio siglo. Ojalá algún día haya bipartidismo en Cuba…

Montañez sigue con su huida hacia delante:

“Una cosa es que el sistema democrático exista y otra cosa es que se aplique, es la diferencia”. ¿A qué se refiere Montañez? ¿A que ese sistema democrático existe en los libros de texto, en las teorías políticas aunque no se aplica? ¿Existe democracia en Corea del Norte pero anecdóticamente se aplica una dictadura? ¿Franco era un demócrata? ¿Puede un país ser una democracia sin ser necesariamente una democracia? ¿Es importante que la democracia se aplique para que exista? Parece un detalle clave, pero uno ya duda de todo.

A Montañez solamente le faltó decir que en Venezuela no hay democracia porque los venezolanos no la han solicitado todavía. Todo esto explica que la cúpula de Podemos simpatice con las democracias inaplicadas de Cuba y Venezuela. Ahora se entiende todo mucho mejor…

SEGUNDO PROGRAMA

Una semana después, tras una riada de críticas e insultos, ‘Hable con ellas’ dio la oportunidad a Beatriz Montañez para que lavara su imagen. Bertín Osborne volvió a ser invitado y Montañez pudo ofrecer sus disculpas leídas de cabo a rabo. La presentadora sabe que si se sale del guión las meteduras de pata van a ser continuas, así que prefirió leer. Solamente tendré en cuenta las palabras de Montañez, no otros aspectos ridículos del programa, como criticar el exceso de repercusión del asunto mientras sacan rédito del mismo o las estúpidas risas del ¿público?. Olvidemos esos detalles, vayamos al discurso:

“Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir”. Montañez opta por parafrasear al Rey para disculparse. La coña, la bromita ridícula y los juegos de palabras salpican todo el discurso. El tema se la trae floja, por lo visto. Por lo menos reconoce la metedura de pata y ha afirmado que han aparecido vídeos que desconocía. Es posible que el expreso apoyo de Pablo Iglesias al chavismo lo desconociera buena parte de sus votantes. Algo hemos avanzado con este asunto. Si quieren votar a Podemos, que lo hagan sabiendo lo que son.

“En mi apuesta no me refería al ex presidente Chávez, al que en ningún momento nombré en el transcurso de mi conversación el lunes pasado, sino al presidente de Venezuela, que es desde hace más de un año Nicolás Maduro. Pero entiendo que las palabras pueden prestarse a confusión. Sin ir más lejos hay quien piensa que Pablo Iglesias es el hijo con estudios de Julio Iglesias” (¿?).

Lo cierto que es Montañez no nombró a Maduro expresamente, aunque habló del presidente de Venezuela en presente. Esta precisión es aceptable, salvo porque lo que ocurre en el país sudamericano no es algo que haya surgido en el año que lleva gobernando Maduro, sino que es fruto de un proceso que Chávez inició en 1999. Es posible que Montañez no sea capaz de distinguir algo así. Es lo que habitualmente llamamos “herencia recibida”, en este caso recibida con los brazos abiertos. Montañez intenta separar al actual presidente y a su predecesor, como si Maduro estuviera destrozando el admirable trabajo de Chávez. Esto es algo realmente sin sentido. Incluso su compañera Sandra Barneda niega con la cabeza al escuchar esta diferenciación.

Sigue Montañez: “En las palabras que intercambié con Bertin mi intención no era negar sus experiencias sobre la corrupción en Venezuela ni tampoco minimizar el sufrimiento de su pueblo, que entiendo, comparto y con el que me solidarizo, sino defender la legitimidad del proceso democrático en ese país”.

La presentadora sí es coherente con sus palabras del lunes anterior. Reconoce el sufrimiento de los ciudadanos de Venezuela (ya lo hizo, muy a su pesar, el lunes pasado), pero insiste en defender la democracia del país latinoamericano. Añade que sus elecciones son limpias y transparentes, tal como acreditaron observadores internacionales que afirmaban que las últimas elecciones venezolanas “aseguraban el ejercicio libre, secreto y universal del voto”.

“Desgraciadamente una cosa es la democracia y otra es el buen funcionamiento de la economía o la ausencia de corrupción. La corrupción es una lacra y de esto tampoco creo que la política española pueda dar muchas lecciones”.

Vaya lío. Una cosa es la democracia y otra cosa es votar y el sistema de voto y confundir ambos conceptos es tremendamente peligroso. No es lo mismo que se pueda votar libremente cada seis años o que las urnas sean las correctas a que exista democracia en un país. Son muchas las dictaduras que celebran elecciones, normalmente para elegir administradores locales o regionales. El proceso de voto y recuento es limpio porque el régimen sabe con seguridad que vencerá con comodidad unas elecciones: controla todo el aparato del Estado, la educación y todos los medios de comunicación. No puede perder. Así que, si encima de mantener el poder puede hacer creer a sus ciudadanos que participan en una votación, bienvenidas sean las elecciones.

Entre 1947 y 1976, se convocan en España tres referendums, dos elecciones para procuradores en Cortes de representación familiar y ocho elecciones municipales. Los procesos eran legítimos dentro de la dinámica de la dictadura y el recuento era normal (sumar, al fin y al cabo). Lo que no era normal era todo lo demás.

Si para Beatriz Montañez la celebración de votaciones ya supone que un país es democrático (y admirable) entonces para la presentadora de Telecinco el régimen de Franco fue una democracia de primer orden.

Es obvio que el régimen chavista todavía no ha llegado a ser una dictadura equiparable a la franquista. Pero con sus libertades coartadas, sus medios enormemente controlados por el Estado, su constitución reformada a la carta, su economía hiperintervenida, su disparatada corrupción y el arcaico papel de su ejército, Venezuela está más cerca de ser una dictadura perfecta que de ser comparable a una democracia sana del siglo XXI.

Evidentemente no es lo mismo la democracia que el buen funcionamiento de la economía o que la corrupción generalizada tal como dice Montañez. El problema es que el régimen venezolano controla un país con el 20% de las reservas de petróleo del mundo en el que la población no encuentra pasta de dientes, pañales o papel higiénico. El problema es que es un régimen que controla férreamente la economía y todo lo que tiene que ver con ella. Para conseguirlo da mucho poder a determinados servidores del régimen que se aprovechan de la impunidad reinante y del caciquismo generalizado para amasar enormes fortunas que acaban protegidas en Suiza. España, como país no es un país ejemplar en cuanto a corrupción, pero por suerte la nuestra no es ni medianamente comparable a la corrupción que hay en buena parte de los países de latinoamericanos. No es comparable ni por su volumen, ni por su profundidad, ni por su raigambre. Y aunque lo fueran, ¿señalar que un coche es rojo, pero que el de al lado también es rojo hace menos rojo al primero? No entiendo qué tipo de argumentación es esa de que “España tampoco puede dar muchas lecciones”. ¿Hablamos de España para lo que queremos solamente? ¿Considera Beatriz que no puede dar lecciones porque ella forma parte de esa corrupción?

Por cierto, tampoco la seguridad jurídica española y venezolana son comparables. Si bien la separación de poderes en España no es perfecta, la venezolana es inexistente. Solamente hay que fijarse en la cantidad de políticos de la oposición que pasean por las cárceles del país, habitualmente por motivos ridículos.

En definitiva, si unos gobernantes que lo controlan todo, tienen a Venezuela hecho un vertedero, ¿qué es exactamente lo que hay que aplaudir del régimen chavista? Si excluimos economía y corrupción del término democracia ¿qué parte concreta de su democracia, qué mecanismo preciso hay que imitar? ¿Qué tiene el sistema de voto venezolano que merezca admiración desde Europa? ¿Es el color de las urnas, la forma de las papeletas.

El problema no termina aquí. Montañez manipula sin fin. Ella sostiene que Iglesias defiende la democracia venezolana, como sistema, como propuesta. Pero no es cierto. Iglesias (como Monedero o Errejón) defiende las decisiones concretas del comandante Chávez, con cuya figura se emociona. Podemos no alaba ciertos aspectos de la democracia venezolana, como su sistema de voto. Realmente Podemos alaba (hasta emocionarse) todo el proceso iniciado en 1999 conocido como “Revolución Bolivariana”, que ha alterado todos y cada uno de los elementos que conforman el país. Lo alaba y colabora activamente en asentarlo y en profundizar en sus aspiraciones.

Al mismo tiempo, Montañez es capaz de comprender (sin que le rechine) al mismo tiempo que la población de Venezuela sufra y sea masacrada (según sus propias palabras) y que el chavismo gane unas elecciones tras otras. Es el masoquismo sin fin de los venezolanos, supongo. Es eso o que la democracia en Venezuela es todo menos perfecta y admirable.

Así que, llegados a este punto, si Montañez reconoce que en Venezuela la gente sufre y es masacrada, ¿cómo puede defender al régimen venezolano? Y si no lo hace ella, que solamente aplaude el tamaño de sus urnas, ¿por qué no critica a Pablo Iglesias, que se emociona con el régimen chavista y su desastrosa gestión en un país destinado a ser el tercero más rico de todo el continente americano?

Por suerte para Montañez, pocos habrán valorado con precisión sus declaraciones. Todo ha terminado con una disculpa minimizada y ridiculizada por la misma que metió la pata hasta el fondo. Una disculpa poco creíble, acompañada de supuestas dosis de humor impresentables cuando hablamos de un asunto que afecta a millones de personas inocentes que no merecen lo que están viviendo cada día de sus vidas. Una disculpa para insistir en lo mismo sin reconocer que el régimen chavista es una pseudo dictadura en la que se enriquecen unos pocos y sufre la mayoría. Es jugar a ver quién gana un debate en la televisión a siete mil kilómetros y sin haber pisado Venezuela jamás. Es defender a un fenómeno televisivo porque sí, porque está de moda, sin haber intentado adentrarse en la triste realidad venezolana, donde hasta las esperanzas están controladas por el gobierno y donde abandonar el país es una de las mejores decisiones que uno puede tomar. Eso sí, Beatriz, enhorabuena por el buen dato de audiencia.

P.D: Para disculpar que usara el término “transgiversar” en vez de “tergiversar”, la presentadora aseguró que sufre “una dislexia fonológica”. Ya saben, cada vez que metan ustedes una patada al diccionario siempre podrán decir que sufren este tipo de trastorno.

P.D. 2: Finalmente Beatriz Montañez pagó su apuesta de mil euros y dijo que Bertín le había dejado sin vacaciones. Con lo que gana Montañez por su trabajo esto no se lo cree nadie, pero como la falsa humildad está de moda, hay que vender este voto de pobreza, elemento clave del buenrollismo progre español.

P.D. 3: los problemas de Venezuela son infinitos, y abarcarlos todos en este artículo lo convertían en todavía más eterno, así que solamente he abarcado los aspectos que tenían que ver con las intervenciones de Montañez. En una futura entrada compararemos la situación de España y la del país bolivariano. Si ha llegado leyendo hasta aquí, muchas gracias por su esfuerzo e interés.