A altas horas de la noche llega hasta mis ojos una comparación entre las portadas de la prensa española y de la alemana tras la histórica goleada de Alemania sobre Brasil.

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El montaje nos ofrece las portadas de La Razón y de ABC, que llevan la mencionada goleada como principal noticia. A su lado aparece la portada de Die Welt en la que el partido no aparece ni mencionado. Algo no encaja. Pronto se entiende que la edición del periódico alemán es anterior al desarrollo del que fue uno de los partidos más importantes de la historia del fútbol, que comenzó a las diez de la noche hora de Alemania.

El autor del montaje, un tal Ekaitz Cancela (@ecanrog) exhibe su obra en Twitter con el siguiente comentario:

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¿Diario líder en Alemania? Die Welt es un periódico importante, con una tirada de 200.000 ejemplares, pero cualquiera con algo de cultura general sabe que el periódico líder en Alemania (y el más vendido de Europa) es Bild, con una tirada todavía por encima de los dos millones. Llegados a este punto, queda claro que el tuit solamente pretende manipular.

Pero, ¿para qué manipular? ¿Qué busca Cancela con esta manipulación tan burda? El montaje es retuiteado más de dos mil veces. Pronto algunos tuiteros ponen pegas a la comparativa, mientras otros se lo creen todo (demostrando cierta ignorancia) y critican a los periódicos españoles y al sistema (o algo así).

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Algunos igual sí merecen ser tratados como becerros… Hay más ejemplos, pero estas tres son suficientes personas haciendo el ridículo, no hagamos sangre.

Ante los tuiteros que sí mencionan que el periódico líder es Bild o que algunos periódicos alemanes cierran sus ediciones antes de las diez, Ekaitz y otros camaradas revolucionarios tienen respuestas para todo. Son respuestas estúpidas, pero eso es lo de menos:

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La amiga Lucila dice que es igual, las dos portadas españolas “son de cortina de humo”, para despistar al personal sobre lo que realmente importa. Además, en varias ocasiones Ekaitz Cancela admite que, en efecto, Bild es el periódico líder de Alemania, pero a esa hora no estaba la portada de Bild. Ah, bueno, si no estaba la portada, entonces uno ya puede escribir  lo que le venga en gana, sea real o no, claro. Los cerdos vuelan, es que no estaba la portada de Bild. Por cierto, es llamativo que la portada de Bild no estuviera a las ocho de la mañana, hora a la que Ekaitz publica su revelador montaje (¿?).

Este otro caso es llamativo. El periodista de deportes de la Cadena COPE (antes en la SER), Jorge Hevia, empieza a ver la patraña. He agrupado los tuits para que se entienda la conversación.:

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Hevia se da cuenta de que es todo una mentira y acaba diciéndoselo al bueno de Ekaitz, para terminar matizando con el último tuit que se puede criticar al periodismo, pero que “convendría hacerlo desde la verdad, no desde la demagogia”. En efecto. Ekaitz Cancela intenta defenderse repitiendo su mantra de que no estaba la portada de Bild a esa hora y le aconseja a Hevia que “no se quede en eso”. No te quedes en la mentira, Hevia, hombre, no seas así…

Esta es la portada de Bild que Ekaitz no pudo o no quiso encontrar y que destroza la teoría del joven:

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Hay muchos más ejemplos parecidos de tuiteros que reciben estúpidas respuestas a sus objeciones, pero no vale la pena alargar el tema. El caso es que el tuitero Ekaitz Cancela, veinticuatro horas después, no ha borrado el tuit con el montaje. Tras lasnumerosas objeciones que ha recibido por parte de los tuiteros con cierto nivel intelectual, y tras ser más que consciente de su mentira, todo lo que dijo el autor fue este tuit para sus seguidores menos espabilados:

Captura de pantalla 2014-07-10 a la(s) 08.01.34Es decir, aunque mi comparativa no valga para nada, las comparaciones son odiosas en mi imaginación.

En definitiva, lo que pretende el autor de esta patraña tuitera, empleado de Intermón Oxfam (según su propio perfil), es evidenciar que en España vivimos bajo un velo de censura, de distracción informativa orquestada por los grandes medios de comunicación (controlados por millonarios). Es decir, intenta demostrar las tesis de la extrema izquierda de que los medios de comunicación no sirven al interés del pueblo, y por lo tanto deben ser controlados, porque nos están engañando. Los periódicos españoles nos ofrecen fútbol en sus portadas para que no nos demos cuenta de los problemas que de verdad importan, como la crisis (de la que nunca hablan los medios), el paro (del que nunca hablan los medios) o la corrupción (de la que nunca hablan los medios).

El fútbol realmente no interesa a nadie. Por eso la semifinal entre Brasil y Alemania congregó frente al televisor a una media de nueve millones de españoles y alcanzó un share del 49,2%. Su minuto de oro mantuvo a diez millones y medio de espectadores atentos al partido al mismo tiempo. En Alemania el partido tuvo una audiencia de unos “discretos” 32 millones de espectadores y una cuota de pantalla del 87,8%.

Con estos datos, parece legítimo que un periódico dedique su portada al acontecimiento que más interés despertó aquel día tanto en España como en Alemania. Legítimo, pero no recomendable. En la portada suelen ponerse temas de poco interés para el lector, como todos bien sabemos.

En el montaje de Ekaitz vemos las portadas de ABC y de La Razón (casualidad). Pero lo cierto es que, a pesar de la hora del partido, unos pocos diarios españoles de información general dedicaron también su foto principal de portada al partido: El Mundo, La Voz de Galicia, Faro de Vigo, Atlántico, Heraldo de Aragón, El Diario Vasco, Diario de Sevilla, El Comercio, El Diario Montañés, El Periódico, El Punt Avui, La Opinión, Sur, 20 Minutos, Viva Jaén, El Correo de Andalucía, El Día, Ideal, Granada Hoy, La Nueva España, La Rioja, etc.

El País y La Vanguardia también mencionaban el partido en sus portadas. En Alemania, a pesar de la hora del partido, Bild, Frankfurter Allgemeine o Der Tagesspiegel llevaban el partido como primera noticia en alguna de sus ediciones (en cuanto les dio tiempo). Por cierto, Der Spiegel, una de las revistas semanales más prestigiosas de Europa, dedica el número de esta semana al Mundial y el rostro del seleccionador alemán ocupa la totalidad de su portada. Por cierto (otra vez), el propio Die Welt acostumbra a llevar fútbol en su portada, y en su edición del 10 de julio ya abre con el histórico encuentro:

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El destrozo hasta aquí ya es importante, pero sigamos.

En definitiva, cientos de periódicos (desde el The Boston Globe, hasta Clarín o El Universal de México) y de canales de televisión de todo el mundo abrían con el que fue uno de los partidos más memorables de la historia del fútbol. Es de suponer que tanta unanimidad de medios es parte del control de los medios de comunicación. Que estos periódicos sean de distintos lugares del país o de Europa y formen parte de diferentes grupos de comunicación es una mera anécdota. Es todo un complot nacional, continental e internacional, pero realmente el fútbol no interesa a nadie. Es todo una cortina de humo organizada por Merkel, Botín y el Club Bilderberg para mantener adormecida a la población mundial que realmente aspira al comunismo real aunque todavía no se ha dado cuenta.

Vista la patética manipulación que nos regala el mencionado ciudadano tuitero, tal vez la ley de prensa acabará siendo necesaria. Pero no para controlar a los medios, sino para sancionar a aquellos que exhiban su cinismo patético y sus triquiñuelas para engañar a la gente. Los defensores de los comités de control para garantizar la información veraz son los primeros que intentan imponer su ideología a base de mentiras y falacias de manual, aprovechándose de la ignorancia de los que les escuchan.

Dada la ausencia de precisión en los informes de Intermón Oxfam y su incapacidad para rectificarlos y pedir disculpas, un joven como Ekaitz Cancela debe de encajar perfectamente en la estructura de la ONG.

Ekaitz Cancela no es un millonario con un grupo de comunicación en sus manos. Pero si con sus limitadas posibilidades ya intenta engañar con absurdos montajes que ni pretende rectificar, ¿de qué sería capaz gente como este tipo si les diéramos la posibilidad de controlar los contenidos de los medios? ¿Por qué aceptamos un debate falso de raíz e inaceptable en una democracia seria cuando los que lo plantean son los mayores embaucadores que uno se pueda echar a la cara? El embuste aquí expresado no es más que un ejemplo concreto que describe una forma de entender el mundo, la de aquellos para los que el fin justifica los medios, la de aquellos que quieren imponernos a los demás y sin escrúpulo alguno su trasnochada ideología, la de aquellos que desean que el mundo sea los suficientemente desastroso como para que, desbordados de miserias, depositemos nuestra confianza en que todo sea sometido a su estricto control. Son los del “cuanto peor, mejor”. Y no descansan.

 

P.D.: minutos después de terminar este texto y horas después de que yo mismo le hubiera pedido a Ekaitz Cancela que borrara su montaje manipulador, ha contestado lo siguiente:

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Es de justicia que aparezca aquí su respuesta. Dice que erró. Es evidente que se equivocó, se dio cuenta y se dejó llevar en su absurda denuncia a los medios de comunicación españoles. Mucho mejor eso que admitir lo delirante de sus apocalípticas conspiraciones.