El pasado sábado ‘La Sexta Noche’, hogar habitual del líder de Podemos, volvió a poner su plató al servicio del otrora tertuliano y hoy político. Las artimañas para favorecer a Iglesias, mascota de la cadena, son muchas. Repasamos aquí las más evidentes, que cualquiera puede comprobar buscando el programa en la web del mencionado programa.

En ‘La Sexta Noche’, los temas a tratar nunca son los más importantes de la semana, sino que siempre son los mismos: Podemos, la corrupción, Pablo Iglesias, la crisis, Podemos, la pobreza, Pablo Iglesias, el PP apesta, Podemos, etc. Incluso las entrevistas que hay entre tertulia y tertulia tratan sobre los mismos asuntos semana tras semana, independientemente de quién sea el invitado (actor, cantante o monja).

Por ejemplo, este sábado no se debatió sobre el atentado del avión de Malaysia Airlines o sobre los enfrentamientos entres israelíes y palestinos, las dos grandes noticias de la semana. Ni siquiera se habló del nuevo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

Evidentemente, los temas que no pueden ayudar a Iglesias a ganar votos no interesan y no se debaten. En ocasiones parece que el mismo Iglesias eligiera o medio eligiera esos temas. Los del pasado sábado fueron los siguientes:

-Las propuestas (no vinculantes, pero hacen como que sí) del FMI de bajar el salario mínimo (de las que pocos se habían enterado).

-Conversación entre Esperanza Aguirre y Pablo Iglesias

-Los frentes abiertos de Podemos (¿?)

-La pobreza infantil en España (tema recurrente)

Por supuesto, ‘La Sexta Noche’ cuida a su protegido desde el principio. Como la audiencia del programa va bajando según avanza la noche, hay que empezar fuerte. Así que el pasado sábado 19 el inicio de la tertulia lleva el siguiente orden de invertenciones: Inda, Pablo Iglesias, Marhuenda, Pablo Iglesias, Marhuenda, Pablo Iglesias, Marhuenda, Pablo Iglesias.

Hay que recordar que en ese momento hay siete tertulianos en el plató, a falta de que llegue una representante del PP. Cuando ya han pasado diez minutos largos de programa, intervienen otros tertulianos.

Por ejemplo, cuando llega el primer turno de Antonio Miguel Carmona, Pablo Iglesias ya había intervenido cuatro veces. El presentador, para colmo, pide brevedad al economista del PSOE y finalmente, en tono jocoso, le dice al político “ya no te toca hasta la una”. Casi lo cumple.

Luego interviene el director de El Semanal Digital.com, Antonio Martín Beaumont. El periodista le pregunta a Pablo Iglesias sobre las donaciones y sobre su declaración de intereses económicos en el Parlamento Europeo. En esta declaración, el líder de Podemos ocultó los ingresos como tertuliano que tenía antes de llegar a ser eurodiputado. El presentador, incómodo con la pregunta, interrumpe a Beaumont y anuncia que “es que de esto vamos a hablar luego. Luego retomaremos ese tema” advirtiendo que así está escrito en el guión. Ante las quejas de los periodistas el presentador sentencia “en algún momento tengo que pararlo. Perdonadme, nosotros somos los que ponemos el orden. Dejadnos que ese orden sea respetado”. En efecto, como ya habrán imaginado, ese tema no se vuelve a tocar en toda la noche.

Hacia las 23:07 (han pasado 21 minutos de programa, más publicidad), cuando Iglesias ya había intervenido media docena de veces, Nativel Preciado puede hablar por primera vez y encima lo hace para defender a Iglesias del “acoso” al que está siendo sometido (¿?).

Mónica Oltra, a las 23:10 habla por primera vez. En una parte de su intervención también defiende a Iglesias. Ahí, aprovechando el tiempo.

Esto es solamente el inicio, que puede servir de ejemplo. Pero analicemos un poco más. Pablo Iglesias está en el programa dos horas (eliminando la publicidad). En esas dos horas, por supuesto, es el tertuliano que más habla: unos 1.600 segundos, más de 26 minutos. Es más de lo que dura un capítulo de Los Simpson y es mucho más aburrido. Lejos le siguen la política del PP, Dolors Montserrat (que se incorpora algo tarde por un retraso en su AVE) con 825 segundos, Antonio Miguel Carmona con 686 segundos y Eduardo Inda con 633 segundos. El que menos puede hablar en esas dos horas de programa es Antonio Martín Beaumont, que interviene poco más de cuatro minutos. Admito, obviamente, un margen de error de entre cinco y diez segundos propio del método manual de obtener estos datos. Si quieres verlos más grandes, pincha sobre los gráficos.

intervencionessextanoche11111Por número de intervenciones, el reparto tampoco resulta equitativo. En ‘La Sexta Noche’ del pasado sábado Pablo Iglesias tuvo 27 turnos de palabra de más de diez segundos. Nada menos que 27 oportunidades de repetir sus discursos. Le siguen Dolors Montserrat que tuvo 11 turnos de palabra y Francisco Marhuenda que tuvo 9. Inda y Carmona dispusieron de 8 oportunidades para hablar en las dos primeras horas en las que estuvieron en plató.

intervencionessextanoche222Hay otro dato más demoledor si cabe, que evidencia que el programa es un monográfico dedicado a Pablo Iglesias. Sumando todos los planos, en la primera hora y veinte de programa, (eliminando la publicidad, claro está) Pablo Iglesias apareció en pantalla más de 45 minutos. Es decir, en los primeros 80 minutos de programa, en 45 de ellos se podía ver a Pablo Iglesias, hablando o escuchando y gesticulando. En los 35 minutos restantes no se veía a Pablo Iglesias, sino a otras personas. Hay que recordar que en el programa había otros siete contertulios y un presentador.

Por supuesto, los tertulianos que acompañan a Iglesias son conscientes del espectáculo y muestran sus quejas al presentador en directo. Una de esas quejas es de Carmona, que ironizaba con pertenecer “a un partido pequeñito” con poco espacio en los medios. Las quejas son zanjadas por el presentador con un “bueno, pero estás aquí todos los días”. En cierto modo le está diciendo que es mejor que no se queje, que al menos le invitan y a ver si eso va a dejar de ocurrir…

Un detalle llamativo llega hacia el final de la presencia de Iglesias en plató. Inda insiste en que el líder de Podemos no condena a ETA. El tertuliano, cansado de que le presionen, le dice al presentador que es la hora de pasar a otro tema: “no es razonable que tenga que seguir defendiéndome aquí”. Tema zanjado por orden de Iglesias, que elige los ritmos del programa.

Pasadas esas dos primeras horas de programa, hay una entrevista random y luego un nuevo debate. Esta vez hay nuevos tertulianos (salvo Inda y Marhuenda, que repiten). Participa también, de pie, un economista que explica el difícil futuro de las pensiones en España. Pablo Iglesias ya no está. Mejor para él. Ni es un tema que domina ni es un tema en el que Podemos esté cómodo después de haber prometido el unicornio de bajar la jubilación a los 60 años, propuesta que ni ellos mismos saben explicar cómo conseguir.

Alguno pensará que esta situación extraordinaria de favorecer a Iglesias ocurrió casualmente el último sábado. Analicemos por lo tanto y por encima lo que ocurrió en otro programa, el de la noche del sábado 31 de mayo, el primero tras las elecciones europeas. ‘La Sexta Noche’ presumió de haber preparado un debate en el que intervinieron cinco políticos de cinco partidos distintos (PP, PSOE, Podemos, UPyD y Equo). Mayor pluralismo, imposible. El presentador dice “cuanto más plural sea un debate, más interesante, sin duda alguna, será”. A los políticos les acompañan Marhuenda, Inda y Jesús Maraña.

El primer debate gira en torno a Podemos, cuarta fuerza más votada. Muy lógico. Esa tertulia dura aproximadamente una hora, si quitamos los anuncios. Como la mayor audiencia es al principio, se inicia la tertulia con una pequeña entrevista a Iglesias. El enarbolado pluralismo se va pisoteando desde el principio hasta el final. En esa hora de programa, Pablo Iglesias tiene hasta 18 intervenciones de diez segundos o más, por 5 de Antonio Miguel Carmona (PSOE), 5 de Irene Lozano (UPyD), 4 de Borja Sémper (PP) y 2 de Inés Sabanés (Equo). Es decir, Pablo Iglesias interviene más veces que los otros cuatro políticos presentes en la tertulia, más del triple que los representantes de PSOE y UPyD y más de cuatro veces más que el del PP, partido que ha ganado las elecciones.

intervencionessextanoche333Por tiempo, en total en esa primera tertulia, Pablo Iglesias habló 921 segundos (más de un cuarto de hora), por los 341 en los que habló Carmona, los 270 de los que dispuso Irene Lozano o los 212 que le otorgaron a Borja Sémper. Inés Sabanés habló 160 segundos, poco más de dos minutos y medio. Entre los cinco políticos hablaron unos 1.900 segundos.

intervencionessextanoche5s¿Pluralismo? A la mierda el pluralismo. Evidentemente, esto no es casual. Sirvan estos ejemplos que dejan en muy mal lugar al presentador:

Después de 12 minutos de tertulia, llega el primer turno para Antonio Miguel Carmona. Cuando lleva hablando 25 segundos, el presentador le pide brevedad. ¿Tras 25 segundos? Hay intervenciones de Pablo Iglesias de dos minutos en las que el presentador ni se inmuta.

Irene Lozano inicia su intervención hablando del hundimiento del bipartidismo. El tema no convence al presentador así que interrumpe a la de UPyD y le pregunta por Podemos. Seguidamente preguntará por Podemos a Borja Sémper, del PP. El debate es siempre reconducido hacia el mismo tema (Podemos) o hacia temas que le interesen a Iglesias. El presentador dice a menudo “no es el tema,” a todos los tertulianos menos a Iglesias, que es precisamente quien más saca temas al azar, capaz de hablar de Gürtel para debatir si los cerdos vuelan.

Una vez más, puede usted mismo ir a la web del programa, ver el programa y comprobar esta desvergüenza y este insulto para los políticos invitados y para sus votantes. Es como jugar al fútbol con tres jugadores menos que el equipo Podemos, es la derrota asegurada para todo el que se enfrente dialécticamente a la mascota de La Sexta.

Seguramente, un caso único

Nunca antes en la historia de la televisión en España (y probablemente en la de cualquier democracia decente) un político había recibido un apoyo tan contundente de dos grupos de comunicación privados (que se reparten el 90% de los ingresos por publicidad de las televisiones). Y mucho menos había sido un político con un millón de votos a sus espaldas. Como dijo Vasile, “Pablo Iglesias es nuestra nueva Belén Esteban”. En efecto, eso es. Salvo por la diferencia de que Belén Esteban ni hace daño a nadie, ni tiene pretensiones políticas, ni aspira a decidir nada sobre la vida de los demás. ¿Recuerdan aquella encuesta de 2010 que daba a Belén Esteban como tercera fuerza política si la “princesa del pueblo” se presentara a las elecciones? Pues eso.

Pablo Iglesias da audiencia por todas las filias y fobias que genera y las cadenas de televisión lo aprovechan y lo explotan. Pero Cuatro y La Sexta no solamente le invitan a sus programas, sino que se dedican a encumbrar al personaje para que esas filias y esas fobias sean más intensas. Solamente así se pueden mantener unos buenos índices de audiencia a pesar de que unos programas son prácticamente la repetición de los de anteriores semanas: los mismos temas, las mismas frases relamidas y estudiadas y las mismas conclusiones de los mismos contertulios. Pero el caso es que funciona. Y este humilde artículo sólo pretende reflejar la manipulación que nos ofrece cada fin de semana ‘La Sexta Noche’. No pido que haya que controlar los contenidos de ‘La Sexta Noche’ ni de ningún otro programa, que sirva solamente de advertencia al espectador sobre lo que está pasando ante sus ojos un sábado por la noche.

La Sexta fue capaz de conseguir que el público eligiera a Chikilicuatre como representante de España en Eurovisión en contra de los deseos de RTVE, que a partir de entonces no volvió a permitir que el voto de público fuera el único factor para elegir a nuestro representante. Demasiada democracia.

Ahora las televisiones han subido la apuesta y pretenden que su nuevo personaje televisivo, sin trayectoria política alguna (salvo colaborar con dictaduras y pseudo dictaduras). Ahora quieren que su estrella gane unas elecciones generales y gobierne España. Pablo Iglesias es un reconocido comunista y un fanático del régimen chavista que, según sus propias palabras, se emociona escuchando al comandante Chávez. Su segundo, Juan Carlos Monedero, es al menos tan extremista como Iglesias, aunque su autocontrol es mucho menor. Pero, haciendo gala de lo democráticos que somos todos, hemos recibido a este fenómeno televisivo como un elemento más del juego político. Es llamativo. Porque yo me pregunto ¿qué diríamos si algunos canales de televisión apoyaran, ensalzaran y protegieran a un partido de extrema derecha? La respuesta está clara.

Los límites de lo aceptable se están llevando más allá, mientras se recuperan debates que parecían más que superados. Hoy es tremendo presenciar estos masajes descarados y obscenos que ofrecen La Sexta y Cuatro (y a veces Telecinco) hacia un político. El mismo que simultáneamente pide que el Estado controle a los medios de comunicación para que ofrezcan información veraz. Veraz para él, claro. Mientras para Iglesias el cinismo parece no tener límites, para Vasile o Lara el personaje no es especialmente incómodo, básicamente porque da audiencia y su presencia en los programas es rentable. ¿Algún interés oculto más? Quién sabe. Sea como fuere, deberían andar con cuidado, porque ahora las cadenas controlan al político, pero en un tiempo puede que sea el político quien controle a las cadenas. Y a los demás.