Esta semana Esperanza Aguirre acudió a un acto de conciliación con Podemos para tratar de resolver la demanda por injurias y calumnias presentada por el partido de Pablo Iglesias. La presidenta del PP madrileño aseguró este pasado verano que Podemos “está con ETA” y que el régimen de Chávez y de Maduro les financia. El partido de extrema izquierda reclamaba 100.000 euros a Aguirre para firmar la paz. Absurdamente, Juan Carlos Monedero y su abogado olvidaron un poder notarial que justificara que podían representar al demandante y se consideró que Podemos no había comparecido. El asunto se aplazará.

Aguirre aseguró (con poca prudencia) en declaraciones a COPE que el régimen chavista “es el que ha pagado a Podemos 3,7 millones de euros. Este régimen es el que admiran los dirigentes de Podemos, y este modelo es el que quieren para España”.

Las personas que crearon Podemos y que forman parte de su cúpula tuvieron relaciones laborales con el chavismo (en algunos casos muy intensas y continuadas en el tiempo) y recibieron dinero del régimen bolivariano por diversos motivos. Pero lo recibieron o personalmente (como Luis Alegre, fundador del partido, que casualmente recibió un generosísimo premio de manos de Maduro) o a través de la fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS), que ingresó más de 600 millones de pesetas (3,7 millones de euros) del régimen venezolano por diez años de asesoramiento. El asesoramiento consistía tanto en la elaboración de informes para el gobierno venezolano como en la presencia de asesores en el país que colaboraban con la revolución. La relación entre CEPS y el el Ejecutivo venezolano se inicia en el año 2000 según algunos medios y en el 2002 según otros como El País. El caso es que desde hace más de una década el Ejecutivo venezolano directamente o a través de empresas públicas ha abonado a CEPS cantidades que no han bajado de los 200.000 euros al año. 2009 fue el año más lucrativo para CEPS, que ingresó un millón de euros. De ellos 750.000 procedían del régimen de Chávez y 180.000 del régimen ecuatoriano de Rafael Correa. En 2013 solamente el Despacho de la Presidencia del Gobierno venezolano pagó a CEPS 320.650 euros. En algunos años el gobierno de Chávez llegó a aportar (oh, casualidad) el 80% de los ingresos totales de la fundación CEPS. El que quiera más detalles puede ampliar con este resumen de El País.

CEPS se define como “organización política” supuestamente sin ánimo de lucro que ha tenido “su experiencia política concentrada en América Latina”, especialmente en Venezuela, Ecuador, Bolivia, El Salvador, Paraguay o Cuba. Su misión es promover el reparto de la riqueza y el pensamiento crítico para “fomentar consensos de izquierdas”. Su presidente es Alberto Montero Soler, actualmente también en Podemos. Es uno de los encargados de elaborar el programa electoral del partido. En el Consejo Ejecutivo de CEPS encontramos también a Luis Alegre, Iñigo Errejón y Pablo Iglesias, fundadores y cabecillas de Podemos. El resto de miembros del consejo han mostrado su apoyo al partido aunque no pertenezcan (por el momento) a la formación. Iglesias, por cierto, se define a sí mismo como “responsable de análisis estratégico de la presidencia de Venezuela”.

Iglesias vivió en Venezuela en 2006 y 2007 y asesoró a instituciones chavistas y al propio despacho presidencial. Impartió también cursos a funcionarios del Ministerio de Interior venezolano y de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones. También fue consultor en el gabinete de vicepresidencia de Bolivia.

Monedero acudió a Venezuela en 2004 como observador internacional del referéndum revocatorio que ganó Chávez. El profesor aseguró que las elecciones habían sido transparentes y fantásticas (vaya observadores). Gracias a su buen hacer pronto fue reclutado por Chávez a quien asesoró durante un lustro, a menudo personalmente. Fue nombrado director de Formación del Centro Internacional Miranda (adscrita a la Universidad Bolivariana) y responsable del Diploma de Gobierno y Poder Ciudadano de formación de cuadros técnicos y políticos, con vistas a aumentar la capacidad institucional y política de los servidores públicos en Venezuela y Ecuador (entre otras cosas).

Errejón, otro de los ideólogos de Podemos (y su jefe de campaña) un día después de la muerte de Chávez aseguró “Duele mucho su falta, más después de haberle escuchado, admirado, escrito y tocado”. Errejón se doctoró con una tesis sobre el proceso político boliviano. Fue asesor político en la Asamblea Constituyente de Bolivia, miembro de la unidad de análisis político del Ministerio de Autonomías y coordinador del programa de formación política del partido de Evo Morales en 2009. En ese mismo año trabajó en la campaña electoral de las elecciones presidenciales. En Ecuador fue asesor del ministro René Ramírez y formó parte del comité coordinador de la estrategia comunitcativa para el primer aniversario del intento de golpe de Estado de 2010. Pasó siete meses realizando una investigación en la Universidad Central de Venezuela. Es director de la línea de investigación de Identidades Políticas de la fundación de sondeos GIS XXI, dirigida por el ministro de Energía Eléctrica venezolano Jesse Chacón, con quien Errejón ha firmado algunos artículos de alabanza al chavismo. A través de CEPS ha asesorado y colaborado con el régimen chavista.

Otros miembros de Podemos como Carolina Bescansa han pertenecido o han trabajado para CEPS y al mismo tiempo han colaborado con el régimen chavista. Por ejemplo, en 2006 Bescansa participó en un proyecto sobre consumo de drogas en Venezuela. Posteriormente, ese mismo año dirigió un sondeo electoral encargado de manera disimulada por la propia administración venezolana, que intentaba sustituir al desacreditado IVAD (el CIS venezolano). El sondeo, que obviamente dibujaba a un Chávez querido por su pueblo, está firmado por Bescansa (y otros dos profesores de la Complutense) y lleva el sello de CEPS.

Junto a Bescansa, al menos Monedero, Errejón, Alegre, Montero e Iglesias han cobrado del régimen venezolano por distintos motivos y en distintos momentos y no siempre a través de CEPS. Ellos son (excluyendo a Montero), casualmente (risas), los cinco firmantes del borrador de principios políticos que presentó Iglesias para dar forma a Podemos y que seguramente acabará siendo elegido por los “afiliados” del partido.

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Con una investigación profunda podríamos encontrar muchas más relaciones entre Podemos, CEPS y el chavismo y otros regímenes populistas latinoamericanos, pero considero a estas alturas estas relaciones sobradamente demostradas (no solamente por lo aquí resumido, sino por una tonelada de lazos, contratos, acuerdos, colaboraciones y declaraciones a disposición de cualquiera con los ojos abiertos).

¿Miente Aguirre?

Entonces, ¿qué denuncia Podemos? ¿Miente Aguirre cuando afirma que el chavismo financia a Podemos? El error de Aguirre es decir que el régimen chavista ha pagado a Podemos 3,7 millones de euros. Porque literalmente no es cierto, aunque sea difícil separar al Monedero de Podemos del Monedero que se pasó un lustro en Venezuela asesorando al chavismo e incluso personalmente al propio Chávez. Es obvio que el gobierno bolivariano no iba a financiar directa y groseramente a Podemos, así que la fundación CEPS puede ser la herramienta perfecta para servir de tapadera legal y moral. Aguirre aseguró que “Este régimen (el de Venezuela) es el que ha pagado a Podemos 3,7 millones de euros” cometiendo un claro error. Esta frase suena a que Aguirre había leído algo pero no se había enterado del todo del asunto. Es seguramente el único punto por el que un juez podría condenarla, ya que en su literalidad, la expresión es una calumnia. El chavismo (que sepamos) no financia a Podemos como partido, aunque la mayoría de sus creadores y dirigentes hayan tenido estrechas y bien remuneradas relaciones con el régimen de Chávez y de Maduro (y de Correa y de Evo Morales). Es cierto que parte de los ingresos de Podemos en forma de donaciones son de origen desconocido, por más que insistan en el partido en que sus cuentas son transparentes. “Pago por PayPal” no es un pago transparente ni que aporte nada. Es un ingreso que ha podido hacer Pili de Murcia o Nicolás Maduro de Caracas o, realmente, alguien en su nombre. Lo mismo ocurre con el crowdfunding, herramienta igualmente opaca. Pero, a esta hora y a falta de pruebas, no se puede decir (insisto) que el chavismo financia a Podemos.

Precisamente por eso Podemos no se ha querellado contra El País, porque el periódico madrileño solamente publicó que “La fundación relacionada con Podemos cobró 3,7 millones de Chávez en 10 años”, algo que nadie puede desmentir.  La respuesta de Monedero fue que “no hay ninguna vinculación en absoluto entre Podemos y CEPS” y que El País tiene “intereses profundos” en Venezuela (¿?). Que los creadores de Podemos y gran parte de la cúpula del partido trabaje o hayan trabajado para CEPS o formen parte en la actualidad del cuerpo directivo de la fundación supone una relación intensa entre ambas entidades. ¿Podríamos decir que una fundación cuya directiva estuviera compuesta por Rajoy, Sáenz de Santamaría, Cospedal, Aguirre y Arenas no tiene ninguna vinculación con el Partido Popular? Que Monedero no aceptara esta evidente relación entre Podemos y CEPS no resulta demasiado tranquilizador, la verdad.

El resto de las declaraciones de Aguirre parecen aceptables, salvo otra frase arriesgada “El dirigente de Podemos opina que ETA tiene explicaciones políticas. Quizá por eso colabora con la red de apoyo a sus presos. Pues esto hay que saberlo: Podemos está con el chavismo, está con el castrismo y está con ETA”. Decir que Podemos está con ETA está a medio camino entre la injuria y la libertad de expresión. Seguramente distintos jueces juzgarían la frase de diferentes maneras. Yo creo que en una democracia uno debe poder decir que Podemos está con ETA porque sus dirigentes han hecho valoraciones de cierta simpatía o comprensión con la banda armada. Es conveniente recordar la incapacidad enfermiza de Iglesias de admitir que los etarras son unos asesinos o la frase aplastante e indecente de Juan Carlos Monedero “La gente ha empezado a enfadarse y la gente ha empezado a entender la violencia como casi, casi, autodefensa. Claro, cuando uno piensa que en el País Vasco la represión ha tenido un espacio muy muy alto, uno a lo mejor puede empezar a entender la violencia de ETA”. Ya la expresión “está con” que usa Aguirre es realmente ambigua, así que el problema de la condesa debería estar en sus declaraciones sobre la financiación de Podemos.

El increíble abogado inútil

Monedero, que había acudido con los estatutos de Podemos en la mano (¿?), como buen cínico que es, a la salida del juzgado ocultó el ridículo que había hecho su partido echando la culpa a los abogados de la defensa no se sabe muy bien de qué.

Caraduras aparte, es difícil creerse que un abogado se olvide de algo tan obvio como un poder notarial. De verdad, no puede ser. Así que cabe hacerse una pregunta: ¿Ha podido arrepentirse Podemos de esta querella?

Pongamos que el proceso sigue adelante y Podemos pierde su querella. La justicia apoyaría tácitamente las declaraciones de esperanza Aguirre. Y no es descartable que un juez pudiera incluir lo que dijo la presidenta del PP de Madrid dentro de los límites de la libertad de expresión.

Incluso, yendo más allá, un juez podría no solamente considerar las declaraciones de Aguirre como dentro de la libertad de expresión, sino como ciertas a tenor de las declaraciones de sus líderes y fundadores. Incluso podría abrir una investigación sobre el partido para comprobar sus cuentas. El partido de Pablo Iglesias puede temer titulares como “La justicia acepta que el chavismo financia a Podemos” o “El juez admite las declaraciones de Aguirre que vinculaban a Podemos con ETA”. La derrota judicial puede ser amarga para Podemos. A saber. Los jueces son impredecibles y capaces de cualquier cosa (Elpidio era uno de ellos hasta hace nada) y Podemos tiene poco que ganar realmente en este asunto, por muy necesitados de dinero que puedan andar.

El partido tiene ahora cinco días para recurrir la decisión del juzgado, pero de momento han decidido no hacerlo y prefieren reiniciar el proceso desde cero. Inda también reconoció que no había recibido su correspondiente querella por unas declaraciones similares a las de Aguirre, aunque desconozco en qué punto se encuentra su caso.

Por supuesto, más allá de mi reflexión sobre la increíble inutilidad del abogado, puede que en unas horas o en unos días veamos a Podemos querellándose de nuevo contra Aguirre, probablemente con un nuevo abogado. O puede que Podemos se olvide de este asunto. Sea como fuere, resulta igualmente propio de recién llegados querellarse contra alguien para evitar un debate político normal (pedir 100.000 euros ya es directamente penoso y delirante). Otros partidos han tenido que soportar gruesos calificativos y acusaciones en repetidas ocasiones y durante muchos años y no han optado por demandar a nadie. Si nos rebajáramos a este nivel de sensibilidad, si todos los políticos se convirtieran de repente en princesas del guisante, si recibiera una querella todo aquel que en un análisis comete una imprecisión comparable a la que comete Aguirre con Podemos, difícilmente se podría hacer crítica política con normalidad.

Yo quiero vivir en un país en el que se pueda decir que Podemos está con ETA o que Bildu es ETA. Pero a Podemos no le gustan las voces discrepantes, por eso aspira a callarlas controlando los medios de comunicación desde el Gobierno, al estilo venezolano o ecuatoriano. Mientras llega ese luctuoso escenario, de momento recurren a los jueces para que hagan por ellos ese papel de censores con el que sueñan. La verdad, se agradecería una menor sensibilidad y victimismo por parte de los populistas si aspiran a ocupar un cargo público relevante en el futuro. De no ser así, lo lógico sería que cada vez que insultan (hay muchos ejemplos) o que mienten (hay también muchos ejemplos) los afectados respondieran con la misma moneda en forma de querella al partido de Iglesias. Podría ser divertido.