La primera encuesta que da como ganador de unas elecciones generales a Podemos ha llegado finalmente en noviembre (de 2014), antes de lo que esperaban incluso los más optimistas seguidores del partido. Esto ha ocurrido por los casos de corrupción (y su falsa sensación de que cada vez hay más) y por el trabajo insistente de ciertas cadenas de televisión de ensalzar al partido de Pablo Iglesias. Es en las televisiones donde el Partido Popular ha rematado la faena con papelones bastante lamentables de la mayoría de sus representantes en las tertulias.

El PP accedió a asistir a algunas tertulias en las que antes no sentaba a nadie, como en ‘La Sexta Noche’, y ese día brindaron con cava en la redacción de la cadena. Los populares mordieron el anzuelo como primerizos. Y es que si en el PP no son capaces de encontrar a alguien que sepa defender al partido y al Gobierno, sería mejor que no acudieran a televisión. Porque si mandas a alguien del partido a la tertulia y la pierde (a veces con estrépito), legitimas al programa y validas la derrota. Es mucho más perjudicial para el PP una tertulia con alguien de su partido haciendo el ridículo que no tener presencia en el debate. Porque cuando Marhuenda habla lo hace en su nombre (aunque todos sepamos de qué pie cojea) y sus palabras no tienen las mismas consecuencias que las de alguien esperpéntico del propio Partido Popular. Sin duda Marhuenda o Inda son dos marionetas al servicio del espectáculo  y el PP poco puede hacer ahí. Pero lo que es el colmo es llevar a gente de tu partido con claros problemas de inteligencia, de argumentación o de imagen. Los populares deberían prescindir de tertulianos como las desastrosas María Arenales Serrano y Carolina España o como Rafael Hernando, un tipo que no tiene ni que abrir la boca para que caiga mal al espectador. Ni hablamos de Vicente Martínez-Pujalte, al que deberían, directamente, prohibir participar en los medios por su dificultad para comunicarse y sus cambios de humor y su tendencia natural hacia el enfado. Como ha dicho el propio Pablo Iglesias en alguna ocasión: “con gente así en la derecha, hemos ganado antes de empezar”.

Qué debería haber hecho el PP

Fue en un programa de ‘La Sexta Noche’ cuando me di cuenta de que el PP no se tomaba nada de esto en serio. La Vicepresidenta tercera del Congreso, Dolors Montserrat (que no Montserrat Dolors) fue en representación del PP a la tertulia de la cadena de Atresmedia. Llegó tarde al programa por una avería en el AVE en el que ella viajaba. En un momento de la tertulia, como parte de una de sus intervenciones, reconoció que había venido viendo la película que les habían puesto en el tren. ¿Qué es esta dejadez en una situación como la que estamos viviendo?

El Partido Popular tiene actualmente más poder en España del que haya tenido ningún otro partido a lo largo de nuestra democracia. Y tiene cientos de miles de afiliados y una buena economía (también en negro). Tienen recursos de sobra mientras otros se las tienen que ingeniar para recibir ayudas de gobiernos extranjeros sin que se note mucho. Podemos ha ganado la mayor parte de sus votantes gracias a los dos grandes grupos de comunicación españoles y a su apoyo sin reservas en todos los programas. Y aunque el PP no se las tome en serio, las tertulias son tal vez el gran caladero de votos del partido comunista. Es decir, el combate (luchas contra la corrupción aparte) debes centrarlo en esas tertulias. Tienes poder y gente de sobra para elegir a alguien que sepa hablar, que tenga buena imagen y que se especialice en esos debates. Es a lo que se dedican, básicamente, los tertulianos de Podemos (como Monedero o Errejón) y no a ver las películas que te ponen en el tren. Si algo cambió desde el principio Pablo Iglesias en las tertulias es que él sí se las preparaba (y se las prepara) cuando hasta ahora, en la mayoría de los casos, nos encontrábamos a tertulianos diciendo generalidades y argumentos de poco valor que prácticamente se les iban ocurriendo en el momento. Evidentemente, si vas a una tertulia a decir banalidades y te enfrentas a personas que llevan una argumentación medianamente trabajada y bien memorizada (entonación y gestos ensayados previamente) y que la sueltan de carrerilla (un pequeño mitin, en definitiva) lo probable es que salgas bastante mal parado con tus espontáneas ocurrencias. Es como no estudiar y pretender sacar mejor nota en un examen de Derecho que el que sí ha estudiado. Pero, encima, tu examen es más complicado.

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Iglesias, estudiando antes de entrar al plató de ‘La Sexta Noche’. Marhuenda, en la cafetería.

Este problema el PP debería haberlo afrontado creando un grupo de trabajo de unas cuantas personas que representaran al partido en las tertulias. Deberían tener dedicación exclusiva a preparar esas intervenciones televisadas contra Podemos. El PP tiene poder de sobra, se lo puede permitir. Deberían ser personas con buena imagen, buena dicción, ciertas habilidades para el debate y, si puede ser, una voz fuerte, que tape a las otras cuando lo desee sin necesidad de gritar (fíjense, algunos tertulianos tienen esta virtud, como la Schlichting). Estos elegidos no tienen que ser necesariamente cargos públicos, Bescansa, Errejón o Monedero tampoco lo son. Ese grupo especializado debería preparar argumentos para los temas que evidentemente uno sabe que van a aparecer en la tertulia. Son muy fáciles de adivinar. Cualquier persona que lea algo de prensa sabría hacerlo. Y a veces es muy difícil defender algunas cosas del PP, como la corrupción, pero un tertuliano tiene que tener preparada una respuesta decente para todo. No será una respuesta de diez, porque no hay respuesta diez para temas como las black cards o la Operación Púnica. Pero sí tiene que ser una respuesta decente y convencida, bien hilada, bien medida, no un balbuceo ridículo. Además de esa preparación sobre tu propio partido, lo normal sería especializarse en Podemos y en las personas que lo comandan. No solamente en sus biografías, sino en sus debilidades, en sus costumbres a la hora de argumentar o en sus técnicas de manipulación (algunas son tan obvias como cambiar de tema o tener comodines para todo). Por suerte para el PP, Podemos lleva muchos meses repitiendo prácticamente los mismos mensajes, lo que facilitaba enormemente la tarea. Y todo esto debería ensayarse hasta el aburrimiento.

Pero, a la vista de los resultados, este equipo no se ha preparado, ni se han construido argumentos, ni se ha creado un buen discurso y sospecho que sé yo bastante más del partido de Pablo Iglesias que cualquier miembro del PP. No porque sea más sabio, inteligente y brillante que ellos (más que Arenales tal vez sí) sino porque le he dedicado más tiempo que ellos, que han ojeado un par de periódicos por la mañana y eso es todo. Realmente habría bastado con preparar un grupo de tertulianos que, por decirlo de alguna manera, empataran en las tertulias en casa del rival. Solamente con eso el ascenso de Podemos se hubiera producido a otro ritmo.

Lejos de hacer lo que deberían, lejos de tomar medidas excepcionales para situaciones excepcionales, el PP insiste en unos tertulianos tradicionales, cuyo nivel, en la mayoría de los casos, es tan bajo que a veces da la sensación de que el partido lo está haciendo adrede. Por lo menos podrían recurrir a gente de sus filas con buena imagen como Borja Sémper o con cierta habilidad para el debate como Pablo Casado (ambos son jóvenes, algo también de moda, que suena a nuevo). Me cuesta mucho (muchísimo) creer que los asesores de los populares estén contentos con las actuaciones de los mencionados Arenales Serrano, Hernando y España, por poner tres ejemplos. Pero, sin embargo, insisten en llevar a las mismas personas, como diciendo, “después de una docena de ridículos, ahora seguro que lo haces bien”. No tiene sentido. ¿Qué busca el PP? En serio, ¿por qué esta táctica suicida? ¿Se han cansado de gobernar? ¿Los asesores del PP se han hecho de Podemos? ¿Qué es todo este teatro absurdo?

Por cierto, es llamativo que el PSOE, en una situación también a veces complicada de defender (no tanto como la del PP, pero tampoco cómoda) suele presentar tertulianos que dan la talla medianamente bien. A veces se defienden con puros embustes, pero la sensación que dejan es decente, que al final es lo que cuenta ante un público que se entera de poco o de nada.

Especulación final 

Sinceramente, no sé si prefiero pensar que en el PP no se hace nada por intentar frenar el avance de Podemos o pensar que hacen todo lo que pueden. No sé qué sería peor. El único motivo que se me ha ocurrido para justificar el pasotismo y la inacción de los populares en ciertos aspectos es que no quieran ganar las elecciones de 2015. Recuerdo que en 2008 algunos pensamos que el que ganara las elecciones tendría que tragarse, con todas sus consecuencias, la crisis que ya golpeaba con fuerza a medio mundo. Tal vez el PP ha decidido ahora que el que gane en 2015 tendrá una herencia recibida insoportable que obligará a recortes más duros y a medidas tremendamente impopulares que tal vez ni siquiera puedan evitarnos un rescate o una expulsión del euro, con todas las terribles consecuencias que eso tendría. Si el paro no desciende pronto, tal vez ocurra así (vamos a morir todos). Así que, ¿por qué no suicidarse un poco y que se coman otros el marrón? ¿Por qué no devolver la patata caliente a los socialistas que crearon el incendio? O ¿qué tal Pablo Iglesias gestionando una deuda de un billón de euros en un país envejecido y con un déficit disparatado con el que difícilmente podrá cumplir la mitad de las medidas que propone sin saquear espectacularmente a la clase media?

Pido perdón. Disculpen, realmente lo probable es que en el PP los Arriolas de turno hagan todo lo posible por no perder votos, pero son, simplemente, infinitamente torpes. Sin más.