Desde hace tiempo algunos medios vienen investigando con más o menos prudencia el pasado de todos los creadores de Podemos. Es lo mínimo cuando unos señores de peligrosas amistades aspiran a gobernar sobre nuestras vidas y a cambiar tu país de arriba a abajo. Fue El Plural el medio que rescató los cobros de Monedero de los países chavistas a través de una empresa sin actividad ni empleados creada específicamente para esos cobros (425.000 euros en dos meses). Según Monedero, ese dinero lo recibió por sus labores de asesoramiento de países sudamericanos para la creación de una moneda continental.

A partir de ahí han surgido una serie de incongruencias e irregularidades que difícilmente Podemos ha sabido explicar. ¿Por qué el señor Monedero no pidió en 2010 permiso a su universidad para poder asesorar a Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua en la creación de dicha moneda? ¿Por qué estos países recurren para este trabajo a un politólogo con escasísimos conocimientos económicos y cuya bibliografía económica se reduce a un informe de unas ochenta páginas de nivel de tercero de carrera realizado en el año 2000? ¿Por qué estos países pagan esos informes más generosamente que si los hubiera realizado un premio Nobel? ¿Por qué Monedero se contradice en los años en los que realizó esos trabajos? ¿Por qué el señor Monedero no creó su empresa para poder cobrar sus trabajos en 2010, cuando estaba realizándolos? ¿Por qué Monedero hace unos trabajos en 2010 y no los cobra hasta finales de 2013, casualmente, semanas antes de fundar Podemos? La respuesta es muy sencilla: porque esos informes, seguramente, no existen.

Puede que aparezcan algunos informes que le preparen sus amigos chavistas (o tal vez presenten un trabajo de otro asunto, como hizo Errejón) o tal vez nos muestren unas facturas convenientemente realizadas para la ocasión. Es igual, no tiene sentido tanto absurdo. Cuando todo apunta en una dirección es irracional creer otra cosa que no sea esa dirección. No permitamos que el árbol nos tape el bosque.

Ya hace meses que varios medios destaparon que la fundación CEPS había cobrado escandalosas cantidades de dinero para asesorar a gobiernos de Venezuela, Ecuador o Bolivia. Hasta 3,7 millones de euros (más de 600 millones de pesetas) reconocidos por la propia fundación en una relación estrecha con el chavismo que dura más de una década. En ocasiones prácticamente toda la financiación de la fundación provenía de Venezuela, hasta el 87% en algún año. Llama la atención que Venezuela contratara los servicios de CEPS desde el mismo año en el que se creó la fundación y que desembolsara grandes cantidades de dinero a una entidad sin ninguna experiencia ni recorrido. Cualquiera con algo de inteligencia seguramente llegaría a la conclusión de que CEPS fue creada específicamente para trabajar para Venezuela y los países chavistas o, yendo más allá, para hacer de empresa pantalla para poder hacer ingresos a placer y sin control real alguno.

CEPS asegura que no tiene nada que ver con Podemos a pesar de que su junta directiva está formada por creadores del partido como Luis Alegre, Íñigo Errejón y Pablo Iglesias. Además, el presidente de la fundación, según su propia página web, es Alberto Montero, también en la directiva de Podemos y conseguidor de la polémica beca de Errejón. También Carolina Bescansa ha trabajado para Venezuela a través de esta fundación.

Hace tiempo la periodista Yael Farache advirtió en un artículo magnífico que Iglesias con 28 años poco tenía que enseñarle a Chávez y su gobierno y que realmente su paso por Venezuela había servido para estrechar lazos y recibir entrenamiento y asesoramiento. E iba más allá apuntando un par de predicciones concretas: según fueran acercándose las elecciones, Iglesias y Podemos comenzarían a hablar de proceso constituyente y de “abrir candados”. Ambas expresiones (sí, también la de “abrir candados”) las adelantó esta periodista en julio y las ha comenzado a usar literalmente Pablo Iglesias mucho después. Literalmente. Casualidad, dirán.

Ahí está el concepto de “casta”, “burguesía” en el credo chavista. O la idea de patria (y de ser patriota), pilar básico del discurso chavista, que Podemos va introduciendo poco a poco en sus discursos con cierto cuidado, que en España hay muchos complejos al respecto. Pero esto irá a más, tal como indica el ideario bolivariano.

El caso de Íñigo Errejón también resulta cómico, pues nos cuenta en su currículum que asesoró a Evo Morales con (ojo, atención) 23 años en 2006, recién licenciado. Ese mismo año invitó a Evo Morales a la Complutense y dirigió un escrache contra Rosa Díez. Demostradas sus habilidades chavistas, después trabajaría en la campaña presidencial de Morales en 2009. Tenía 26 años. Eso dicen. Fue CEPS la que mandó a Errejón a Bolivia en 2006 a trabajar a la Asamblea Constituyente a pesar de que la fundación no registra cobros del país hasta años después. El propio Errejón reconoce en su tesis doctoral que aprendió mucho. en su paso por Bolivia. Sin duda fue un gran adiestramiento para él.

Actualmente Errejón trabaja dirigiendo una línea de investigación en la Fundación GIS XXI, dirigida por Jesse Chacón, ministro de Energía de Venezuela, ex militar y dirigente del partido de Maduro. A través de ese cargo hace trabajos puntuales y puede cobrar lo que haga falta.

Hay que subrayar que tan creíble resulta que existiera la ridículamente precoz asesoría de Iglesias y Errejón a países como Bolivia y Venezuela, como la de Monedero para crear una moneda continental.

Luis Alegre, primer responsable de Comunicación de Podemos y candidato del partido para Madrid (se va a meter una leche épica, apostaría) recibió en 2010 un premio (Libertador al Pensamiento Crítico) de 150.000 dólares en manos de Maduro por un tocho comunista y laudatorio de seiscientas páginas llamado “El orden de El capital: por qué seguir leyendo a Marx”. En 2007, por otro panfleto mucho más breve, había ganado una mención honorífica a este mismo galardón, además del Premio Nacional del Libro de Venezuela al mejor libro sobre socialismo del siglo XXI (casi nada).

Y queda volver, cómo no, a Juan Carlos Monedero, que asesoró a Chávez durante al menos cinco años, en los que vivió en el mismo palacio presidencial. Antes había sido observador internacional que vigiló el referéndum revocatorio de Chávez en 2004 (en serio). Ha cobrado dinero de gobiernos sudamericanos a través del Instituto de Estudios Internacionales de la Complutense, a través de CEPS y a través de su propia empresa. Su admiración por el chavismo es proporcional al dinero que le han generado sus trabajos para los gobiernos bolivarianos. No vale la pena profundizar mucho más.

Para cerrar el círculo (de Podemos), fue el propio Pablo Iglesias el que hace no mucho reconocía estar sirviendo a los intereses geopolíticos de Irán para “desestabilizar” a España, comparándose con Lenin y su “tren precintado”: “A los alemanes les interesaba poner un tren a Lenin para que desestabilizara Rusia. A los iraníes les interesa que se difunda en América Latina y en España un discurso de izquierdas porque afecta a sus adversarios”. Inicialmente Iglesias ocultó el dinero que recibe de Irán, que no ha trascendido, aunque sí sabemos que su equipo de ‘Fort Apache’ cobra 12.000 euros al mes. El contrato con Irán ha sido recientemente renovado. Pero lo importante es que si Iglesias reconoce servir a los intereses del gobierno de Irán, es obvio que no tendría (no tiene) ningún problema para servir a los intereses de un gobierno como el de Venezuela, al que admira profundamente.

Finalmente, por no ser ni mínimamente exhaustivo, por mucho que Podemos insista en que su financiación es transparente, lo cierto es que no lo es, ni de lejos. La mayor parte de los ingresos del partido vienen de donaciones privadas y anónimas (algunas de ellas de varios miles de euros) cuya procedencia es secreta, salvo que las realice la empresa PayPal. Esas donaciones las puedo hacer yo, las puede hacer Monedero con el dinero que ingresa en su empresa sin empleados, las puede hacer Maduro firmando con su propio nombre y partiéndose de risa… Daría igual, no nos enteraríamos. El Tribunal de Cuentas ya advirtió que había deficiencias e incoherencias en las cuentas del partido, pero ni mucho menos se encargará de estudiar esta red de gobiernos, fundaciones y asesores que sirven para hacer llegar ingentes cantidades de dinero desde América hasta España.

Asesoría, un pozo sin fondo

El paralelismo en las excusas, la metodología y lo poco creíble que resulta tanto el caso CEPS como el caso Monedero dan que pensar a cualquiera con dos dedos de frente. Incluso hay coincidencias entre la beca black de Errejón y la asesoría de Monedero: ambos recibieron el supuesto encargo de realizar trabajos sobre temas en los que son unos perfectos ignorantes.

La asesoría es un gran pozo negro de corrupción en el que se intercambian grandes cantidades de dinero e informes inútiles, ridículos o inexistentes. Es el sistema que usó un tal Iñaki Urdangarin para, supuestamente, obtener grandes cantidades de dinero que en ningún caso estaban justificadas. ¿Es ilegal que Venezuela pague a Monedero el sueldo que un trabajador gana en una vida por unos informes que sin duda no valen (de existir) ni la décima parte? ¿Es ilegal que Venezuela contrate y mantenga a CEPS incluso cuando no tiene ningún recorrido ni experiencia? No, no es ilegal en España porque no se utiliza nuestro dinero público, sino el de los venezolanos. Ahí cabe todo, hasta financiación de un gobierno extranjero a un partido. Y eso es lo que debería realmente preocuparnos. ¿Qué más da si Monedero paga el IVA, hace juegos fiscales para pagar menos a Hacienda o falsifica su currículum? ¿Qué más da si Errejón cobra una beca a dedo a cambio de no hacer nada? ¿Qué más da si Pablo Iglesias pagaba en negro a sus empleados? ¿Qué más da si se parecen a la casta a la que denuncian? Ninguno de esos supuestos (ninguna de esas realidades) es ni mínimamente comparable en gravedad a que gobiernos extranjeros quieran imponer gobiernos por el Viejo Continente. Está bien que acorralemos a los políticos para que caigan en contradicciones, para que se vea lo que hay detrás del telón, pero una vez que lo hayamos hecho, no nos quedemos en la superficie. Porque de política podemos discutir lo que haga falta, pero difícilmente alguien decente podrá defender que gobiernos extranjeros dudosamente democráticos quieran imponernos un partido político que dice querer devolver la soberanía a los ciudadanos.

09-12-14
Puebla publicó en ABC, semanas antes, una viñeta parecida a la de The Economist.

Un poco de geopolítica. En el mundo en el que vivimos hay dos ejes de poder principales: uno formado por Europa, Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón y poco más y otro formado por China, Rusia, Irán y los países chavistas, principalmente. Cuba apoyó y apoya al chavismo y se beneficia de él. Pero no se conformó con su influencia en el país petrolero, sino que trabajó junto con Venezuela para extender el chavismo por otros países americanos: Bolivia, Ecuador, Brasil, Argentina, Nicaragua… Ahora su objetivo es Europa. Ese eje del mundo formado por Rusia, Irán, China y los países chavistas ha tenido su primera victoria en Europa y tiene un nombre claro: Grecia. Ahora buscan su segunda victoria, una mayor, y también tiene un nombre claro: España.

Todos hemos visto qué políticos y qué jefes de Estado han celebrado la victoria de Syriza: Maduro, Evo Morales, Putin, Le Pen… En resumen, los enemigos de Europa. Unos están contentos por la extensión de sus políticas por nuestro continente y otros por el elemento desestabilizador que aparece de repente en la Unión Europea. Y los guiños de la propia Syriza en el gobierno heleno a Rusia y China no se han hecho esperar. Todo en orden y según lo esperado.

Hace unas horas el presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Diosdado Cabello, número dos del régimen, ha presumido de que el chavismo está dando la vuelta al mundo: “Ahí está lo que pasó en Grecia. Ahí está lo que va a pasar en España más temprano que tarde. Eso es el chavismo que anda dando la vuelta al mundo entero”. No lo digo yo, ya lo dicen ellos.

Más allá de los chanchullos fiscales de los líderes podemitas, que algunos periodistas se esmeran en explicar , quiero creer que todo ciudadano que quiera realmente a su país votará antes a cualquier otro partido del arco parlamentario que a uno que nos quieren colocar gobiernos extranjeros sirviendo a sus propios intereses y cuya victoria (si algún día tenemos que padecerla) celebrará, sin ninguna duda, toda la escoria de la política internacional. Pero, por desgracia, todavía a estas alturas de la película hay algunos que dicen que Podemos no es chavista y que España no es Venezuela. No se han enterado de nada. Otros han abierto los ojos, pero creen que estos, aunque sean chavistas, les mienten mejor. Así estamos. Y el tiempo se acaba.