Una de las reglas básicas de los viajes en el tiempo es que si cambiamos algún elemento o acontecimiento del pasado, tendrá sus consecuencias en el futuro y sus efectos los tendremos que soportar cuando viajemos de vuelta. Esto puede suponer una ventaja o una desventaja. Pero hemos de asumir que, tras un viaje al pasado y a pocos elementos que hayamos alterado, cuando volvamos, lo haremos en un presente alternativo. En este presente alternativo vive Juan Carlos Monedero, un gran viajero en el tiempo. El politólogo viajó a 2010 e introdujo un cambio: nos contó que en aquel año había asesorado a varios países chavistas para crear una moneda única transnacional. Cuando viajó de vuelta en el tiempo, todo había cambiado. La Complutense comenzó a investigarle porque no había pedido compatibilidad en la universidad. Sus conocimientos en economía seguían siendo muy modestos y no encajaban con la variación que había introducido en el pasado. Aquello extrañó a todos, tanto como su descomunal caché, superior al de cualquier premio Nobel. También sorprendió que no cobrara aquellos trabajos en 2010, cuando los realizó, sino a finales de 2013, semanas antes de crear Podemos. Pero claro, Monedero necesitaba tener el dinero en el presente, no en el pasado. Y el remate, que hemos conocido esta semana, había cometido fraude fiscal. Este tipo de delitos son muy comunes en los viajeros en el tiempo, que habitualmente se olvidan de ajustar sus cuentas con Hacienda, ya que no pasan por todos los años en los que tienen que declarar. Las declaraciones de la renta y los viajes en el tiempo no se llevan bien.

Como todo buen viajero en el tiempo, Monedero caminó algunos días de incógnito por la ciudad, intentando no ser reconocido, tal como nos descubrió el diario La Razón en su portada del 27 de enero. Le estaba buscando Hacienda, para preguntarle (notificación en mano) por los impuestos que no había pagado. Pero esa notificación, tras varios intentos, no se entregó a tiempo. Hacienda le buscó en su casa, en la universidad, seguramente en la vivienda de Carmen Lomana… Y había desaparecido, se había volatilizado. Y luego, de repente, Monedero hizo chas y apareció con su mejor pose en Hacienda, donde pudo completar su declaración de impuestos con 200.000 euros (recargo o tirón de orejas del 15% incluido, por lo visto) en la mañana del día 29 de enero del año en curso en la línea temporal actual. Muy pocas horas después, en un mitin en Leganés, aseguraba que no tenía miedo al ministro Montoro, otro gran viajero en el tiempo, que en un desayuno informativo en 2011 habló de bajar impuestos a diez metros de mi cara. Luego ya tal.

Finalmente unos agentes de Aduanas encontraron a Monedero mientras intentaba mimetizarse con el entorno como un camaleón. Le entregaron la notificación. El escurridizo viajero en el tiempo podemita había podido evitar un delito que podría llegar a costarle la cárcel (y otras cosas). Y, salvo que alguien del ministerio de Hacienda advirtiera a Monedero, fue el propio Montoro el que, cometiendo una seria indiscreción anunciando en rueda de prensa la investigación sobre el podemita, salvó el pescuezo al profesor comunista. En poco más de treinta horas Monedero pagó sus deudas y respondió con chulería al ministro. ¿Cuántos votos y quebraderos de cabeza le ahorró Montoro a Podemos y a un Monedero que, posiblemente, habría acabado imputado? Difícil saberlo.

Empecé a sospechar sobre los viajes en el tiempo de Monedero cuando comprobé que el profesor de Ciencias Políticas había nacido en Madrid en enero de 1963. ¿52 años? ¡Era unos meses mayor que María del Monte o George Michael! No podía ser, Monedero claramente apenas ha cumplido los cuarenta. Seguí investigando y llegué al perfil de Íñigo Errejón Galván: Madrid, 1983. ¿32 años? ¿Qué está ocurriendo aquí? Cualquiera que haya tenido a Errejón delante sabe que Íñigo todavía no ha estrenado su maquinilla de afeitar. No digo que esté todavía descubriendo su cuerpo, pero tal vez, a lo sumo, ha alcanzado la veintena.

Las señales no paraban de llegar. Vi claro que en Podemos había viajeros en el tiempo cuando Pablo Iglesias, con tono bastante trastornado de tanto ir y venir, mandó su claro mensaje “¡¡tic!! ¡¡tac!! ¡¡tic!! ¡¡tac!!”, expresión que su admirado Chávez usó en su discurso de toma de posesión en 1999. Qué excelente guiño para un no chavista. También sospeché cuando Iglesias se enteró de que hace años a Eduardo Inda le llamaban “don pantuflo”. Sin duda el de la coleta viajó al pasado para enterarse. También noté algo extraño cuando Luis Alegre, Miguel Urban, Errejón, Iglesias y Monedero, que hace un año eran reconocidos radicales comunistas, de repente, en esta línea temporal en la que vivimos, ya no lo eran. ¡Qué extraño! Hoy son hombres de Estado de centro izquierda moderado y amable, como el leninismo. Las señales son evidentes.

Podemos, protegiendo a su tesorero

Tenemos ante nosotros un excepcional caso de honradez retroactiva. Siempre se lo digo a mis amigos: es mucho mejor robar que matar, porque cuando te pillan en el delito, es mucho más difícil devolver la vida que el dinero. Podemos ha tenido la osadía de, lejos de reprobar el comportamiento de Monedero, defenderlo en todos y cada uno de sus términos. Ni siquiera han optado por el método Tania Sánchez/Rey Juan Carlos de admitir el error. Han preferido, borrachos de cinismo y riéndose de los españoles en general y de sus seguidores en particular, vendernos un fraude fiscal como una conducta ejemplar. Me acuerdo ahora de que Pablo Iglesias mintió a los españoles en prime time asegurando que Monedero “había cumplido con sus obligaciones fiscales”, mientras insultaba a Eduardo Inda en ‘Podemos Noche’. Aquella escena de macho alfa (y con un presentador manso) patética de por sí toda ella, hoy resulta directamente nauseabunda. Voy a vomitar y ahora vuelvo.

Aquí estoy. Sigo creyendo que Monedero jamás asesoró a nadie para crear moneda alguna. Un tipo que ni siquiera sabe pagar sus impuestos correctamente no está preparado para asesorar a nadie en estos asuntos. ¿Puedo probarlo? No. Tampoco Monedero puede probar lo contrario hasta que no le fabriquen unas facturas y unos trabajos que si no ha sacado ya a la luz es porque nunca han existido (tic-tac, tic-tac). Basta recordar la rapidez con la que el profesor aportó pruebas para medio defender su currículum ante las noticias que publicaba El País. También fue veloz enseñando el saldo de sus cuentas bancarias. De facturas y de trabajos sobre la moneda sudamericana de momento no hay nada de nada. Tampoco es que sea habitual que el gobierno más corrupto del planeta haga facturas, eso también es verdad.

Por pura casualidad, tras mi artículo “Lo que debería preocuparnos de Podemos”, recibido por los podemitas con especial entusiasmo, se han producido algunas novedades que han venido a reforzar la tesis que algunos venimos sosteniendo desde hace tiempo. El Plural anunció que Venezuela había pagado 420.000 euros a la empresa sin empleados del profesor. Luego El Mundo demostró que primero se los habían ingresado a Monedero en su cuenta personal. Luego él los había traspasado a la cuenta de su empresa, creada para ese único fin. También sabemos que a principio de 2014 Monedero tenía 700.000 euros en sus cuentas bancarias, 500.000 de ellos en fondos de inversión. Es decir, un anticapitalista, un tipo que ha criticado a los mercados toda su vida, un tipo que sostiene un trasnochado discurso de clase, de pobres contra ricos, que protesta por la desigualdad y que defiende el salario máximo, resulta que es millonario (es decir, tiene un patrimonio de más de un millón de dólares) y tiene, para colmo, medio millón de euros invertidos en los malvados mercados capitalistas. Pero, eh, no se equivoquen, no hay ninguna contradicción en que un comunista pueda ser rico y hacer exactamente lo contrario de lo que predica. Eso no compromete en absoluto su discurso más que el de una puta defendiendo la castidad. Pero no nos quedemos en que Monedero es un tremendo hipócrita, eso no es lo importante.

Poco después conocimos gracias a La Razón que en las cuentas de Podemos faltaban por reflejarse los tres primeros meses de vida del partido. Realmente esos gastos e ingresos aparecen en otro apartado de la web y los periodistas, no sin razón, no las vieron. Hoy La Razón ponía el foco sobre algunas de las extrañas donaciones anónimas que ha recibido el partido. Concretamente el periódico se refiere a 41 transferencias nombradas como “Donaciones Triodos” que se hicieron todos los días de entre semana excepto dos desde el 7 de mayo hasta el 4 de julio del año pasado que suman entre ellas casi 70.000 euros. Monedero tiene dos cuentas en el banco holandés Triodos, tal como detalló a los medios cuando reveló sus saldos. Podemos ha explicado que las transferencias con ese nombre son el conjunto de donaciones del día que ingresan en su cuenta de Triodos. El partido también tiene una cuenta en esa entidad, simplemente, dicen. Creo que La Razón se equivoca con su noticia (al menos tal como la cuenta), pero tampoco puedo asegurarlo, lo que evidencia que la transparencia de las cuentas de Podemos es una milonga.

No es ya que las donaciones, principal fuente de ingresos del partido, sean anónimas, es que incluso las agrupan por días (esto es lo que hizo tropezar a La Razón). Monedero puede ingresar el dinero que quiera de lo que recibe de Venezuela tanto por crowdfunding, como por transferencia o por PayPal. Podemos ha asegurado que esas donaciones “las hacían ciudadanos” (es decir, seres humanos, no confundir con el partido de Rivera) lo cual aclara y tranquiliza muchísimo. Es más, Podemos no dice que Monedero no participe en estas donaciones. La opacidad, como decíamos, es máxima. Y las dudas siguen ahí. Dudas que ha querido disipar Pablo Iglesias doblemente, insinuando la culpa: retando a cualquiera a llevar a los tribunales al partido y pidiendo a Rajoy que adelante las elecciones. A Podemos le ha entrado prisa, lo que significa un claro cambio de estrategia.

Atrás queda lo de querellarse contra los que supuestamente mienten sobre el partido comunista. Hubo dos visitas al juzgado, por Aguirre y por Inda por dos matices dialécticos. Y nada más. Desde entonces ha habido un alud de noticias que dejan muy mal al partido y a sus líderes y no ha habido querella contra El Mundo, El País, El Plural, La Razón, ABC, El Economista o el dueño de Canal 33, que asegura que Pablo Iglesias pagaba a sus trabajadores poco y en negro. No sorprende. Ahora, en vez de demandar prefieren decir que estos medios mienten y están al servicio del Gobierno, del capital y del Santander. Y lo dicen después de decenas y decenas de portadas de Bárcenas, Camps o Pujol.

Hay más, sea fuerte

El círculo no se ha cerrado todavía, aunque hemos avanzado. Siguen saliendo informaciones al respecto (y seguirán saliendo, según me cuenta un periodista de un medio escrito) pero queda lo importante: confirmar los movimientos de las cuentas de Monedero, por indiscreto que sea. Veremos si ocurre.

De momento hay que agradecer de nuevo a Yael Farache por ser la primera en señalar la opacidad de las cuentas de Podemos y su sistema de donaciones anónimas. Luego todo ha sido ir tirando del hilo. También hay que agradecer a Enrique Riobóo que denunciara ante la Agencia Tributaria a Monedero el pasado día 22 de enero (obviamente antes de que el profesor realizara su complementaria). También hay que felicitar a El Plural por recuperar el asunto de los cobros de la empresa pantalla de Monedero, que ya había sido publicado con mucho detalle en noviembre por Eva Díaz en Estrella Digital. Aquello tuvo poca repercusión, pero ahora va cobrando algo más de sentido. Por cierto, no sé en qué andaban metidos los de Hacienda para que desde noviembre no investigaran a Monedero.

En Estrella Digital el dueño de Canal 33, Enrique Riobóo, aseguró que Monedero había intentado comprarle la televisión con dinero traído de Venezuela. Incluso mostró un correo electrónico en el que Monedero hablaba en clave sobre el asunto. Es por aquel motivo por el que Monedero creó la empresa pantalla, según Riobóo. En este email Monedero dice que “Lo que no veo es cómo coño hacer un ingreso como particular en nombre de un futuro acuerdo”. El profesor ya tenía dudas sobre cómo recibir el dinero y cómo realizar los pagos. Monedero viajó a Venezuela y volvió con una oferta de 200.000 euros que no convenció a Riobóo. Finalmente el acuerdo no fructificó y meses después Monedero e Iglesias tomaron dos decisiones: llevarse La Tuerka a Público y crear un partido político. Y aunque el acuerdo nunca se llegó a producir, Monedero creó su empresa para cobrar y Venezuela transfirió más de 425.000 euros al podemita. El propio profesor admitió en enero que usaba ese dinero en La Tuerka y aseguró que aquella cantidad la había recibido por asesorar en el asunto de la moneda única, probable mentira. Riobóo dice que “está demostrado” que ese dinero se lo da Venezuela a Monedero porque sí y a cambio de nada. Por cierto, es bueno recordar que Podemos y la productora de La Tuerka tienen el mismo domicilio social.

Otra noticia, tal vez menos importante, nos la traía ABC en portada: “Hugo Chávez pagó 35.000 euros a Monedero en 2009 y 2010 por asesorarle“. Lo llamativo es que el periódico muestra el documento que acredita que Monedero repatrió esa cantidad de forma legal. El periódico también menciona que Monedero cobraba unos 5000 euros al mes por su trabajo de asesoría. Sorprende que unos trabajos de asesoría de una misma persona en el mismo año 2010 valgan quince veces más que otros supuestos trabajos.

Finalmente, hoy El Economista asegura que Venezuela y Ecuador han aumentado los pagos a la Fundación CEPS en 2013 y 2014 (desde los 400.000 euros en 2012 hasta los casi 800.000 los dos años siguientes). Con estas nuevas aportaciones, en total, desde 2002 CEPS ha recibido del chavismo 5,2 millones de euros. Casi nada. Debería haberme hecho asesor, pero nunca me lo dijo mi madre.

Por suerte, el debate sobre Podemos se va centrando (por el momento) en la presunta financiación extranjera, que, por cierto sería solamente una falta administrativa. Hasta que el Gobierno no apruebe una nueva ley, que un Gobierno extranjero financie un partido no será delito. Obviamente, la ley no funcionará retroactivamente, aunque el asco ya lo vayamos sintiendo sin necesidad de que se apruebe ninguna nueva norma.

Todo este tema es largo y farragoso (algo que juega a favor de Podemos) y por eso los medios deberían ir con mucho cuidado para no cometer errores como los de La Razón. No hay que dar gasolina a Podemos para que lloren. Acabo con dos detalles más, prescindiendo de decenas de ellos:

Alexis Tsipras llamó a Nicolás Maduro por teléfono la semana pasada y le prometió una gira por los países chavistas, comenzando por Venezuela. Además, le dijo “unas palabras muy bonitas de Chávez“, según contó el presidente venezolano hace unos días. Maduro confirmó que la conversación fue larga, que ya se conocían de “hace mucho tiempo” y recordó que cada vez que hay “una campaña antichavista” todos los candidatos salen reforzados. “Otro mundo es posible, hay que decir en Europa“, añadió.

Hace días conocíamos las primeras revelaciones de Swiss Leaks. A destacar, que Venezuela es, a pesar de su tamaño, (quitando a Suiza) el segundo país del mundo que más dinero tiene depositado en el banco HSBC, por encima incluso de Estados Unidos. El país más corrupto del planeta tiene poder de sobra para comprar favores inimaginables en cualquier lugar del mundo. Menospreciar el poder de aquellos gobiernos bolivarianos sería un error. Lo que sabemos que han pagado al millonario Monedero o a la Fundación CEPS es pura calderilla para ellos. Y aunque cada vez son menos los que creen que Podemos y el chavismo no tienen nada que ver, no sé hasta qué punto afectará electoralmente al partido de Iglesias. Supongo que cualquiera tiene derecho a votar a un partido financiado por el chavismo, por asqueroso que sea, pero por lo menos que no nos digan que pretenden devolvernos la soberanía arrebatada por Merkel para devolvérsela a los ciudadanos, cuando ellos pretenden entregársela al chavismo.