Podemos ha muerto. Su sombra camina hacia el centro a toda velocidad, dejando todas las propuestas novedosas (por radicales, solamente) en un mal recuerdo. Desde la formación política aseguran que todo esto es un proceso de concreción. Es cierto que algunas medidas y propuestas se han concretado algo, pero lo cierto es que muchas de ellas se han matizado, se han aplazado o se han cambiado por su opuesta, directamente. Es bueno analizarlas para que no perdamos la perspectiva. Podemos ya no existe, ahora es otro partido. Un partido domesticado que prácticamente calca al PSOE. Podemos, claro que podemos, olvidarnos de Podemos, aquel polémico partido que tanto llamó la atención la primavera pasada. De aquello quedan los restos. Y los restos, el cadáver que dejó aquella formación, merece aquí su homenaje. El homenaje es largo, porque las mentiras y los cambios de parecer han sido muy numerosos. Pero de eso yo no tengo la culpa.

transformaciondepodemosdef4Eso sí, vamos a dejar a un lado lo que Iglesias, Errejón o Monedero decían tres meses antes de crear Podemos, por su bien (pueden consultarlo en YouTube) y vamos a limitarnos a algunos de los cambios en el discurso que ha sufrido el partido en el último año.

* Renta básica universal:

El programa original de Podemos, el de las Elecciones Europeas, es bastante claro en este asunto. Bajo el título “derecho a una renta básica para todos” se anuncia lo siguiente:

“Derecho a una renta básica para todos y cada uno de los ciudadanos por el mero hecho de serlo y, como mínimo, del valor correspondiente al umbral de la pobreza con el fin de posibilitar un nivel de vida digno. La renta básica no reemplaza al Estado de bienestar, sino que trata de adaptarlo a la nueva realidad socio-económica”.

Renta para todos los ciudadanos, sin excepción. No hay cifras concretas pero se asegura que se financiará con una reforma del IRPF y luchando contra el fraude fiscal.

En la primera entrevista con Ana Pastor, Iglesias aseguraba que “Una renta básica es lo que aseguraría no sólo prosperidad en el sentido de que la gente tendría dinero disponible para gastar y una posición para negociar en condiciones de dignidad su sueldo con los empresarios, sino que además garantizaría las condiciones mínimas de la dignidad”. Al preguntarle por la cantidad y por si sería para todas las personas, Iglesias solamente contestó que la renta se estimaría “En función del índice de precios y de la política monetaria” y dejó la otra cuestión, la de la universalidad, sin contestar. Con su respuesta estaba dando como probable una salida del euro.

En noviembre, Pablo Iglesias ya acababa con la renta básica universal. Su concesión dependerá “de las circunstancias de cada persona”, anunciaba ahora. Y añadía que “habría que establecer las diferentes categorías según las necesidades”. Navarro y Torres en su proyecto económico proponían una renta mínima condicionada a la situación económica de las personas, aunque no concretaba los requisitos ni las cantidades. En su programa para las elecciones autonómicas se habla de mejorar las Rentas Mínimas de Inserción. En abril, en La Sexta Noche, Iglesias reconoció que “nosotros ya hemos dicho que no va a haber renta básica”.

El cuento de la renta básica universal y para todos los ciudadanos se acabó en otoño, momento en el que Podemos asumió que no todo es financiable, por mucho que se pretendan subir los impuestos y confiscar al ciudadano. Renunciaban a su medida estrella. Ahora proponen una renta de inserción tradicional, como las que ya existen desde hace tiempo en España.

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* Impago de la deuda:

El programa original de Podemos era muy claro en este asunto:

“Auditoría ciudadana de la deuda pública y privada para delimitar qué partes de éstas pueden ser consideradas ilegítimas para tomar medidas contra los responsables y declarar su impago. Reestructuraciones del resto de la deuda y derogación del artículo 135 de la Constitución española con el objetivo de garantizar los derechos sociales frente a los intereses de los acreedores y los tenedores de la deuda”.

El programa hablaba de un proceso similar al que hizo Ecuador, en el que no se pagan las partes que el Gobierno considera “ilegítimas”, un término nada concreto. El resto se reestructura.

En su segunda entrevista con Ana Pastor (en noviembre), Iglesias niega que hayan hablado alguna vez de impago de la deuda. La periodista coge el programa de las Elecciones Europeas para leer el punto en el que se habla de impago.

Ana Pastor le dice a Iglesias que ese punto ha sido eliminado: “Del impago hemos pasado a la reestructuración” le dice ella. Es exactamente lo que ha ocurrido.

En octubre, el partido había aprobado una resolución titulada “Auditoría y Reestructuración de la Deuda” en la que se afirmaba que “hay que huir del discurso de que no queremos pagar la deuda”. El artículo 135 de la Constitución ya ni se menciona en esta resolución y se asegura que las quitas que se han hecho en otros países (como Grecia) solamente han beneficiado a los acreedores (¿?). La auditoría ciudadana ahora es un mecanismo de control, nada más.

Incluso en el progresista El Diario.es de Ignacio Escolar se criticaba, con cierto tono de decepción, el nuevo lenguaje ambiguo del texto “para no querer disgustar a las élites financieras”. Incluso en su análisis para el periódico de izquierdas, realizado por Sergi Cutillas, se hablaba de “demasiada moderación”.

Pablo Iglesias le admitía (finalmente) a Ana Pastor que “se entiende mejor cuando hablamos de reestructuración de la deuda”. Parece que con el tiempo el partido entendió que el prestamista es a quien le debes el dinero y que no puede ser ilegítimo. Podrá ser ilegítimo o inapropiado el objeto por el que se ha contraído esa deuda o en qué se ha invertido ese dinero. Pero eso no justifica no pagar a quien te ha prestado el dinero. El caso es que hace meses que, siguiendo sus propias resoluciones, Podemos no habla de impago, seguramente porque ha entendido finalmente sus consecuencias.

* Salida del euro: controlar la política monetaria de un país es esencial para cualquier chavista de bien (¿eso existe?). En diferentes ocasiones, los líderes de Podemos han asegurado que lo mejor para España es salir del euro. Salir del euro e impagar la deuda. El orden de los factores no alteraría el resultado. El 23 de mayo de 2014, dos días antes de las elecciones al Parlamento Europeo, Iglesias aseguraba en una entrevista para El País que “este euro no sirve”.

Podemos consideraba que había que salir del euro “para democratizar la economía”. Expresiones subnormales aparte, Iglesias aseguraba que tenían que recuperar la soberanía y que España debía diseñar su estrategia con otros países del sur de Europa: “Si la fórmula es una nueva moneda que se llame de otra manera, si se sigue llamando euro, si hay que acabar definitivamente con el euro, si hay que construir una nueva área monetaria, eso habrá que verlo en función de las circunstancias”.

Poco a poco han ido entendiendo en Podemos que España fuera del euro sufriría un descalabro antológico que empobrecería a todo el país más rápido de lo que pudiéramos imaginar. Así que fueron apareciendo propuestas intermedias (y cómicas) como la creación de una moneda para los países del sur de Europa, tal como propuso Monedero el pasado mes de agosto en una gira por Argentina, en la que le acompañó Errejón. Es decir, el profesor proponía crear una moneda exclusiva para los países con más problemas de paro y de deuda del continente, que sin duda sería muy demandada. Una genialidad así solamente se le podría ocurrir a un experto economista (sin carrera) especializado en monedas continentales. Gracias, Monedero, por tanto.

Ese mismo mes, Podemos decía que salir del euro no les parecía “la mejor solución” pero que si la aplicación de sus medidas implicaba abandonar la moneda única ellos estarían “al servicio de la gente y no, como hasta ahora, de los acreedores”. “Nuestro compromiso es con la gente, no con el euro”, aseguraban.

Navarro y Torres, en su proyecto económico presentado en noviembre, advertían de las limitaciones que suponía pertenecer al euro y no poder controlar la cotización exterior de la moneda:

Además de estar bastante integrada en la economía mundial, la economía española está sobre todo integrada en la unión monetaria del euro y esto también representa una restricción de primer orden a la hora de elaborar un programa económico de gobierno. Esta restricción representa un problema grave para la economía española”.

Así que apenas matizaban la salida del euro. Proponían “cambiar las condiciones de gobernanza actuales del euro” y aspiraban a devaluar la moneda y a poder controlar la fijación de los tipos de interés. De no salir del euro, advertían a los españoles de que serán inevitables los grandes “costes y sacrificios que quedan por delante”.

En 2015 todo cambió. El 24 de enero y en La Sexta Noche, Pablo Iglesias era rotundo: “En ningún caso saldrá España del euro” si gobierna Podemos, pisoteando así el discurso que el partido (y él mismo) habían mantenido hasta ese invierno. Lo que haga falta por rascar unos votos.

* Salario máximo: esta medida aparecía en su original programa para las Elecciones Europeas junto con el aumento significativo del salario mínimo. No se especificaba ninguna cantidad en uno u otro sentido. Pero la medida, típica de los países bolivarianos, la mantuvo el partido en su discurso durante muchos meses. En septiembre, en una entrevista de Iglesias en la revista Actualidad Económica, el líder podemita aseguraba que “el salario máximo es fundamental si le tienes amor a tu país”. En aquella entrevista se remitía al caso de Suiza, donde se había sometido a votación y, en su imaginación, se había aprobado. En noviembre ocurrió lo mismo en una entrevista-masaje de Jordi Évole desde Ecuador. Alguien le advirtió a Iglesias del error y a partir de entonces solamente hizo referencia a la votación Suiza, aunque admitiendo ahora el resultado negativo de la misma. También en noviembre, Iglesias decía delante de Ana Pastor que les parecía “interesante estudiar” el salario máximo y que a los ricos si se les pedía que se apretaran “un poquito el cinturón, estoy seguro de que lo van a entender”. “Tendríamos que discutirlo con calma”, sentenció. Así que por lo visto, el amor hacia España se estaba agotando. Al ser preguntado por el asunto, Íñigo Errejón en La Sexta Noche, dijo que la medida tenía dos niveles: público y privado. Limitar los salarios públicos “sería inmediato”. En el caso de los salarios máximos privados, se aprobarían “si lo decidiera la ciudadanía, eso es legal y eso rige para todos”. Era la última semana de marzo. Pablo Iglesias hace un mes en el mismo programa aseguraba que “el salario máximo ni siquiera está en el programa”. Lo estuvo, ahora no.

El tema ahora está parado y en el programa de las autonómicas no se ha incluido ninguna referencia al respecto, aunque sí que mencionan temas que no son competencia de las comunidades autónomas. La medida supondría un problema, por ejemplo, para el deporte profesional y provocaría una lógica huida de rentas altas, de la que ya advirtió Marc Márquez. Y no hay nada mejor para perder votos que ir contra el fútbol y contra el deporte. Tal vez Podemos espera recuperar esta propuesta de cara a las elecciones generales, pero ahora mismo el partido no tiene previsto aprobar un salario máximo, que ha pasado de ser seguro y necesario, a ser condicional y finalmente a tema tabú.

* Nacionalización de compañías eléctricas, de la banca, de los transportes, de las telecomunicaciones, del sector sanitario y farmacéutico y del sector de la alimentación: cuando Podemos incluyó estas nacionalizaciones en su programa para las Elecciones Europeas, todavía esperaban que no les llamaran comunistas, ni populistas ni chavistas. Lo que se habían fumado en el momento de la redacción de este apartado, solamente ellos lo conocen. La redacción concreta del tema es contundente:

“Recuperación del control público en los sectores estratégicos de la economía: telecomunicaciones, energía, alimentación, transporte, sanitario, farmacéutico y educativo, mediante la adquisición pública de una parte de los mismos, que garantice una participación mayoritaria pública en sus consejos de administración y/o creación de empresas estatales que suministren estos servicios de forma universal”.

Podemos proponía expropiar empresas de sectores estratégicos y controlar consejos de administración en la suficiente proporción como para controlar a su vez las empresas. En los casos en los que no fuera tan sencillo se proponía crear nuevas empresas estatales que garantizaran esos servicios para todos los ciudadanos. Es decir, si no conseguían controlar todos los supermercados, se crearía una red de supermercados estatales para hundir a los privados, al más puro estilo chavista. Además, proponían que cualquier privaticación tuviera que someterse a referéndum.

Algo parecido proponían para la banca:

Aprobación de medidas destinadas a democratizar la dirección de las entidades bancarias y cajas de ahorros. Ampliación de las competencias de organismos públicos de crédito como el ICO de forma que se garantice al crédito a sectores excluidos”.

Proponían, además, la creación de una banca pública. Igualmente, control de los consejos de administración y competencia desleal.

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En su primera entrevista con Ana Pastor, Iglesias mencionaba el artículo 128 de la Constitución “que establece que el gobierno podrá intervenir empresas cuando estas lleven a cabo prácticas oligopólicas en contra de los intereses de los ciudadanos”. En el programa electoral del partido esta condición no aparece ni mencionada, ni tampoco el artículo 128. Iglesias, una semana después de las Elecciones Europeas, ya está alterando las propuestas del partido. Y añade “por poner un ejemplo, si yo gobierno el país y resulta que empresas eléctricas están cortando la luz o la calefacción a ciudadanos de mi país, yo me siento y les digo: o me ponen un precio político yo le intervengo la empresa en aplicación del artículo 128”.

Cortarle la luz al que no la paga es, según Iglesias “una práctica oligopólica”. Si una panadería no regala el pan a un señor que no se lo paga, ¿también es una medida oligopólica? ¿También debe ser intervenida? Según los razonamientos infantiles de Iglesias, sin duda.

En noviembre, en su segunda entrevista con Ana Pastor, Iglesias aseguraba que “cuando una cosa la permite hacer la ley, eso no es robar”. Debería valerle para todas las leyes que él no ha aprobado, pero no, solamente le sirve para las que él pueda aprobar, como buen caudillo, en el futuro. También hablaba de “desprivatizar empresas que eran públicas y que se han convertido en empresas privadas mucho menos eficientes”. ¿A cuál se referirá? Apostaría que no hay ninguna. “Creo que la confiscación es una medida extrema”, añadía. Una medida incluida sin apenas matices en su programa electoral, seis meses después, es extrema.

En abril seguía defendiendo que a nadie se le cortara la luz o el gas, hablaba de una subasta pública de los precios y de que había que asegurar que el suministro llegara a todo el mundo. Ahora no hablaba de intervenir ni de crear empresas públicas, solamente de pactar precios para los más necesitados.

Gracias a Dios, Podemos se ha olvidado de las nacionalizaciones de estos sectores, algo que nos hubiera convertido en Venezuela de la noche a la mañana. Sí mantiene su propuesta de creación de banca pública de las comunidades autónomas. Es decir, Podemos pretende recuperar las cajas, que tan buen resultado dieron. ¿No son geniales?

* Jubilación: Inicialmente Podemos propuso rebajar la jubilación a los 60 años, ya que todo es posible con voluntad política. En su primera entrevista con Ana Pastor en junio, Pablo Iglesias defendía la propuesta y decía que la gente no puede estar trabajando “hasta casi cuando se van a morir”. Iglesias creía que si hiciéramos que los jóvenes volvieran a España, la medida sería sostenible. Claro.

En otoño la propuesta se iba viniendo abajo. Pablo Iglesias le decía en noviembre a Ana Pastor que era “ranozable que hubiera gente que se pudiera jubilar antes para incorporar al mercado de trabajo a los jóvenes que, además, son mucho más productivos”. Dudó un poco en la frase, ante el palo que le estaba dando a cierta parte, según él, improductiva de la población. La reducción de la edad de jubilación “es algo que habría que hacer progresivamente, no se puede hacer de la noche a la mañana”. Eso, poco a poco, así el proceso puede concluir cuando la esperanza de vida sea de cien años y la gente trabaje cuarenta y esté jubilada otros cuarenta gracias a tus fantásticas ideas. Sostenible a tope. Para Iglesias así “se aumenta la productividad y se limita el paro juvenil”. De la proporción trabajadores/jubilados ni ha oído hablar.

Navarro y Torres le dijeron al partido que era absurdo todo ese asunto y que iba en contra de la realidad de la esperanza de vida de los países desarrollados. La jubilación subió cinco años en apenas cinco meses desde las Europeas y quedó en los 65 años.

Eduardo Inda, probablemente leyendo una versión del cuadro que aparece en la parte superior de este artículo (por el orden de las propuestas, estoy casi seguro :P) le preguntaba a Errejón en ‘La Sexta Noche’ de esta semana por el tema de la jubilación. El periodista se reía de los cambios absurdos del partido en tan poco tiempo. Errejón respondía que no habían determinado una edad de jubilación porque “no es competencia autonómica”, eludiendo las dos edades de jubilación propuestas por el partido en el último año.

De momento, no hay novedades a este respecto que indiquen un nuevo cambio de criterio y si aparecen, probablemente sean para dejar la jubilación tal como está en la actualidad.

* Eliminar empresas de trabajo temporal: esta medida apareció en el primer punto del programa del partido para las Elecciones Europeas de mayo de 2014. El partido apenas volvió a mencionar la propuesta y la abandonó cuando Torres y Navarro indicaron, a buen seguro, que era una idiotez.

* Ideología declarada: Podemos no dudó en ocultar desde el principio su verdadera ideología. A pesar de que la mayoría de sus dirigentes son declarados comunistas, el partido usaba la expresión “ni de izquierdas ni de derechas” para presentarse ante los ciudadanos. A su vez, aseguraban que el discurso izquierda-derecha estaba anticuado y no tenía sentido a estas alturas. La idea no funcionó mucho tiempo. Hacia el otoño, el partido había trabajado en matizar enormemente su discurso y se presentaban ante la ciudadanía con un nuevo programa económico que, en palabras de Pablo Iglesias, firmaría cualquier socialdemócrata. A su vez, intentaban que el partido fuera identificado con la socialdemocracia nórdica, a pesar de que sus dirigentes se hubieran pasado la vida estudiándola desde Caracas.

El mes pasado de abril, Iglesias consideraba que “yo vengo de donde vengo” y que “el origen de la socialdemocracia es el marxismo” y que lo importante es quién está a favor de que existan hospitales públicos y quién no. “Nosotros somos demócratas”, sentenciaba.

Sin poder esconder su evidente ideología de izquierdas, tratando de librarse del adjetivo “populista” y de la ideología marxista de toda su cúpula, Podemos sigue manteniendo un aparente perfil socialdemócrata.

* Colegios concertados: la postura del partido era clara y la pretensión de Podemos era la de eliminar todos los colegios concertados sin excepción. El discurso se mantuvo hasta esta primavera sin variaciones. En noviembre, en la dura entrevista de Ana Pastor, Iglesias afirmaba a regañadientes que los colegios concertados debían reducirse y limitarse a “situaciones experimentales”. “Hay que apostar, de nuevo, por desprivatizar”, añadía. Nuevas expropiaciones. Era un mínimo matiz con respecto al programa de las Elecciones Europeas. En su última intervención en La Sexta Noche, Iglesias aseguraba que no tenían ninguna intención de cerrar ni un colegio concertado: “Para nada tenemos intención de suprimir los colegios concertados. Los colegios concertados en los años 80 fueron absolutamente fundamentales para que la red de escuelas públicas llegaran a todos los ciudadanos”. En el programa para las autonómicas, el partido hace una mínima mención para anunciar el establecimiento de un mecanismo de control de los colegios concertados, algo que probablemente ya existe en la actualidad. Ni prohibición, ni cierre, ni nada. Cambio más drástico imposible en apenas un año.

* Hay que revertir el “régimen del 78”: Podemos en sus inicios hablaba de darle la vuelta a todo el sistema, empezando por la Constitución (“el papelito aquel del 78”) y siguiendo por la territorialidad o la forma del Estado. Había que “romper el candado del 78”, abrir un proceso constituyente y reformar todas las instituciones. Muy chavista todo. En noviembre, Iglesias prometía “acabar” con el régimen de la Transición. Desde entonces el discurso se ha ido matizando a lo largo de los meses hasta que, finalmente, el pasado mes marzo Errejón aseguró que “cuando decimos que hay crisis del régimen del 78, no queremos decir que haya que derrumbarlo”. Un mes después, Errejón aseguró de nuevo que Podemos “no quiere revertir el régimen del 78”. Criticar la Transición, generalmente alabada por los españoles, no hacía más que radicalizar la imagen del partido de cara a la opinión pública, especialmente entre los mayores de cuarenta años. Así que finalmente Podemos decidió renunciar a ese discurso de ruptura con el pasado. ¿Volveremos a oír críticas de Podemos al “régimen del 78”? Lo dudo.

* Opinión del régimen venezolano: Podemos comenzó a esconder su admiración por el chavismo en el momento en el que consideró que perdía votos. Tardaron un poco en darse cuenta. En marzo de 2014, existiendo ya Podemos, se celebraba un acto de homenaje a Chávez en Barcelona en el que Errejón, con toda la cursilería que pudo, alabó emocionado al caudillo venezolano. Pocas veces volvería a ocurrir. A pesar de las sentidas alabanzas que Monedero, Iglesias o Errejón han dedicado durante años al régimen chavista (tanto al de Chávez, como al de Maduro) los líderes del partido decidieron que había que cambiar el discurso de la noche a la mañana. El cambio real lo pudimos ver exactamente en la poco agradable entrevista que Pablo Iglesias ofreció en Televisión Española en diciembre. El partido había decidido desmarcarse del régimen venezolano e Iglesias no dudó en hablar de la corrupción y de la violencia sin control que sufren en Venezuela. También apostilló que esos problemas son normales en América Latina, como quien dice que el gobierno no puede hacer nada para evitar que llueva. También dijo que para gobernar se fijaría “en Finlandia y no en América Latina“, una frase tan gratuita y facilona como casi todas las demás que dice.

Aunque es cierto que Podemos en el Parlamento Europeo ha votado en contra de todas las resoluciones de condena del régimen de Maduro, el partido intenta desvincularse de todo lo que tenga que ver con Venezuela. Tras esas votaciones, han hecho un espectacular ejercicio de cinismo para justificarlas. Llegaron a decir que estaban “en contra de las sanciones y a favor del diálogo” (cuando el Europarlamento no ha propuesto ninguna sanción hasta el momento) o que esas resoluciones se votaban para distraer sobre la política española (las apoyan partidos de más de una veintena de países para distraer sobre la política española. Sin comentarios). Otros partidos de extrema izquierda tuvieron la decencia de abstenerse.

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Recientemente, en abril y en la presentación de un libro, Monedero aseguró que ellos “siempre hemos sido muy críticos con Venezuela”. A nadie le dio la risa ni nada. A los pocos días dejaba el partido. Pablo Iglesias dijo el pasado mes de abril que “cuando el gobierno de Venezuela ha hecho las cosas mal, lo hemos condenado con toda la contundencia”. Solamente lo recuerda él. “A mí no me gusta que un alcalde vaya a prisión”, añadió. En general, Podemos ha pasado de la alabanza desmedida al régimen venezolano, a cierto grado de crítica que alguna vez incluso ha ido más allá del “no me gusta”. Todo en apenas un año. ¿Quién se lo iba a decir al Pablo Iglesias que se emocionaba escuchando al comandante Chávez?

* Forma de gobierno del Estado: Podemos nació como un partido claramente republicano. La formación no dudó en pedir un referéndum sobre la forma del Estado tras la abdicación de Juan Carlos I. No han sido pocas las ocasiones en las que Pablo Iglesias ha pedido a Felipe VI que se presente a unas elecciones si quiere seguir siendo jefe del Estado. “El debate monarquía o república es un debate viejo. La pregunta debería ser si los españoles somos mayores de edad o no” le decía a Ana Pastor en noviembre.

El pasado mes de abril, un día después de que Pablo Iglesias le regalara ‘Juego de Tronos’ al Rey, Podemos aseguraba que el debate sobre el modelo del Estado y sobre la Jefatura del Estado “no interesa en absoluto a la ciudadanía española”. Eran palabras del secretario de Organización, Sergio Pascual que además aseguraba que no existía debate interno sobre este asunto. Pablo Iglesias sabe que ir en contra de la monarquía le hace perder más votos que mantener una postura tibia al respecto, así que ahora es un republicano indiferente y paciente.

* Tauromaquia: en el programa original de Podemos de la pasada primavera aparecía expresamente indicada la “prohibición de la tauromaquia”, aspiración de parte de la izquierda desde hace tiempo. Esta postura no cambió hasta el pasado mes de abril, segundo gran salto moderador del partido. El candidato del partido al gobierno de la Comunidad de Madrid anunció en el Hotel Ritz que “El que haya toros, siempre y cuando no suponga ningún coste para el resto de la ciudadanía, no parece un problema”. Ese mismo mes, Iglesias no quería afrontar el tema y aseguraba que entendía que “hay tradiciones que merecen amplios debates, aunque no me gusta el Toro de la Vega”. La misma condena que a la detención de un alcalde de la oposición venezolana: “no me gusta”. Toros, antes prohibidos, ahora permitidos, pero sin fondos públicos.

* Desahucios:

Otra de las señas de identidad del Podemos original fue la prohibición de los desahucios:

“Paralización inmediata de todos los desahucios de primeras viviendas y de locales de pequeños empresarios”.

De todos. A esta medida añadían la dación en pago con carácter retroactivo y la ampliación del parque de viviendas públicas y de alquiler social. Para colmo, las viviendas vacías serían incorporadas al parque público:

“Incorporación de las viviendas vacías al parque público, gravando con impuestos los inmuebles vacíos no ofrecidos en alquiler social”. 

Todos, otra vez. En mayo de 2014, aseguraba Iglesias que no permitirían desahucios de casas de bancos rescatados. En noviembre, decía que había “que acabar con los desahucios” aplicando el derecho europeo. En marzo, Errejón se quejaba en La Sexta Noche de que se difundiera el bulo de que Podemos iba a quedarse con las segundas viviendas. El “bulo”, aparece en su propio programa electoral de hace doce meses.

En el programa del partido para las elecciones andaluzas se habla de “la suspensión temporal de todos los desahucios”. Podemos en su programa para las autonómicas ahora habla del artículo 47 de la Constitución y de un Pacto de Derechos Económicos de la ONU para justificar esa suspensión, pero introduce varios matices. Los desahucios desaparecerán cuando “afecten a los deudores de buena fe que no hayan podido hacer frente a sus pagos por encontrarse en una situación de dificultad económica”. Condiciona el desahucio a la aportación de una alternativa habitacional y a la situación económica del desahuciado (sin dar muchos detalles, salvo la “buena fe”). En su último paso por La Sexta Noche en abril de 2015, Iglesias dijo “no habrá desahucios sin alternativa habitacional”. Podemos también ahora habla de “dación en pago retroactiva”, como al principio. Una medida que, de ser constitucional, igualmente implica un desahucio. En su programa para las autonómicas también se renuncia a incorporar las viviendas vacías al parque público. Limitan sus actuaciones y las posibles sanciones a las entidades o personas que posean más de diez viviendas vacías. Esto es nuevo, otra vez. Para controlar esas viviendas vacías, crearán un servicio de inspección. Han matizado sus propuestas en este asunto, aunque algo menos que en otros temas. En definitiva, ya no se pretenden paralizar todos los desahucios, sino que habrá desahucios en algunos casos.

* Despenalización de la ocupación de viviendas vacías: esta idea aparecía recogida en el programa de Podemos de las Elecciones Europeas. El texto era el siguiente:

“Despenalización de la ocupación por parte de familias o personas en situación de vulnerabilidad o sin techo de viviendas vacías pertenecientes a bancos y cajas intervenidos o rescatados, o de viviendas vacías durante más de un año de inmobiliarias y promotoras. Limitación de las actuaciones administrativas o judiciales a la devolución del uso al legítimo propietario en caso de que dicho inmueble resulte necesario para el uso o sostenimiento de su unidad familiar”.

La propuesta avisa de que solamente se permite que sean ocupas aquellos que estén en situación de vulnerabilidad o no tengan techo, que suele ser la situación de los ocupas. Esto permite que siga siendo ilegal el allanamiento sin más, salvo que seas pobre. Además, los ocupas tendrían que informarse y que distinguir entre viviendas de bancos e inmobiliarias y de particulares, para no saltarse la ley. Muy inteligente. Finalmente añaden que, si la vivienda ocupada es necesaria para su dueño (si no la tiene por capricho, porque es un facha capitalista o para irse de vacaciones) entonces se le devolverá a su legítimo dueño. Si la han destrozado, olvídese de cualquier actuación judicial al respecto, tal como se insinúa en la propuesta.

Este polémico asunto ha sido descartado por Podemos según se han ido quitando dosis de perroflautismo de encima. Perseguirán simplemente a aquellos que tengan diez viviendas vacías o más, como hemos comentado. Los ocupas tendrán, en definitiva, que ocupar viviendas públicas o expropiadas a aquellos que, según los gobiernos podemitas, sean especuladores sin alma.

* Limitación a los oligopolios mediáticos y ley de medios: ya lo dijo Pablo Iglesias, el demócrata: “que existan medios de comunicación privados ataca la libertad de expresión”. Pero lo dijo sin pensar, así que dijo lo que pensaba. Pero todavía no era político, así que no lo tengamos en cuenta. Obviamente, con estos mimbres, las medidas de restricción de la libertad de prensa debían ser numerosas en el programa electoral de Podemos para las Elecciones Europeas. Cuidado no se atraganten:

Separación por ley de la propiedad de los grupos financieros y comunicativos, garantizando la independencia de todos los medios de información de los diferentes gobiernos y grandes grupos empresariales.
Creación de medios públicos al servicio de los ciudadanos con una gestión democrática e independiente de los gobiernos de turno. Legislación destinada a instaurar una cuota mínima de medios públicos e independientes. Creación de una agencia de noticias europea independiente de estricto control democrático y ciudadano. Ninguna empresa o grupo podrá ostentar más del 15% del total de un ámbito comunicacional, sea prensa, radio, televisión, internet o el sector editorial.
 

Esto lo ha redactado un mermado, disculpen. Un mermado que tiene una absurda idea de lo que es un medio independiente (este blog, por ejemplo, es el medio menos independiente del mundo. Depende de mí al 100%). Iglesias aseguraba en junio que existía una excesiva concentración de medios de comunicación en España (realmente jamás han estado menos concentrados). “Cuando la mayor parte de los medios de comunicación están en manos de empresas privadas, podrían darse situaciones de déficit democrático”, sentenciaba. No merece más explicación. En la presentación del libro ‘Conversación con Pablo Iglesias’, el politico aseguraba que “los medios de comunicación tienen que tener control público”. En aquel momento de éxtasis incluso propusieron una “Ley de Medios” que incluyera la creación de un consejo censor que controlara los contenidos de los medios y su veracidad. Algo así como el Ministerio de la Verdad.

Todas estas cuotas, restricciones y demás se han caído del discurso de Podemos. De tanto pasearse por las cadenas de los dos grandes oligopolios televisivos, a los podemitas les ha dado vergüenza seguir con el discurso. En noviembre, Iglesias decía “no es control de los medios, es proteger la libertad de los periodistas”. Preguntado por Ana Pastor por la frase “los medios de comunicación privados atacan la libertad de expresión” consideró en ese momento que “no es durísima” y añadió “cuando un derecho, el derecho a la información, se convierte en una mercancía, hombre, claro que tenemos un problema”. Con ese mismo argumento podría expropiarse todo. Imaginen: derecho a comer, a vestir, a la vivienda, a la libertad de movimiento… Habría que expropiar todos los negocios y así hasta convertirnos en la Unión Soviética. Este tío es un genio del silogismo. ¡Bravo!

Esto, temporalmente, se ha olvidado. En enero, Podemos publicó un texto en el que se hablaba de “equilibrar el panorama de medios públicos y privados”. Todavía insistían en la necesidad de crear una autoridad reguladora independiente (risas) que “deberá velar por que se garanticen la libertad de expresión y el pluralismo”. En marzo, Echenique proponía el etiquetado de los informativos según su credibilidad (delirante). Pocos días después, en La Sexta Noche, Errejón se preguntaba “respecto al etiquetado, el problema es quién compone esa comisión”, no queriendo apoyar la propuesta de Echenique. Aunque, en una vaga reflexión, Errejón abogó por una comisión independiente con miembros no nombrados por políticos (¿serían elegidos por sorteo?). Cuando le preguntaron por su modelo concreto de organismo de fiscalización, el joven político quiso quitarse la pregunta de encima. Subrayó que había que separar los medios públicos de los privados y reconoció que solamente estaban trabajando con trabajadores de Televisión Española (algunos despedidos, otros todavía con cargo) y advirtió de la concentración de medios y de los oligopolios, algo que, según él, “no favorece que haya muchas voces”. “Éste es un problema importante, pero no es el más importante en este momento” sentenció el número dos de Podemos, intentando abandonar el tema. Misma estrategia que con el asunto de la jefatura del Estado: no interesa ahora.

En el programa de Podemos para las municipales no aparece nada ni parecido. No hay ninguna mención a los medios privados, no hay cuotas y solamente se habla de “democratizar los consejos de radio y de televisión públicas”. Yo entiendo que se refieren a poner en esos consejos a cuantos más amigos mejor. Ustedes entiendan lo que quieran, claro.

* Desmantelamiento de bases militares extranjeras y referéndum vinculante sobre la salida de España de la OTAN: estas ideas apenas comunistas (y nada antiimperialistas) las ha mantenido Podemos hasta el pasado invierno. Aparecían en el primer programa electoral de Podemos y son deseo expreso de Pablo Iglesias, antes de que se pusiera la careta moderada. Según Iglesias, España debe defender su soberanía para elegir sus propias guerras. Así que lo normal, según Iglesias, sería salir de la OTAN, aunque esperan que sea el pueblo el que apoye esta idea en un referéndum. El que se hizo en 1986 no les parece vinculante, suponemos, porque forma parte de aquello que tanto desprecian: todo lo que hizo España desde que Franco ganó la guerra, hasta hoy. Es difícil creer que la opinión de los españoles sobre este asunto ha variado realmente desde los 80, pero en fin… Respecto a las bases militares extranjeras, a Pablo le incomoda el asunto. Así lo expresó en noviembre en su entrevista con Ana Pastor. En aquella época (hace medio año) Iglesias seguía aspirando al aislamiento de España a todos los niveles y tener bases norteamericanas en nuestro territorio iba en contra de aquel propósito. El tema tampoco está bien visto por sus padrinos chavistas. Ana Pastor le preguntó por el asunto e Iglesias aseguró que intentaría librarse de las bases “por todos los medios. A mí no me gusta que haya militares en este país que no sean españoles”.

Poco antes de esa entrevista, Podemos Rota rechazó participar en una manifestación contra la presencia militar extranjera en aquella localidad. Según Podemos Rota, la base “genera empleo”. En la última semana de noviembre, Podemos quiso tranquilizar a las Fuerzas Armadas en una reunión discreta con la Asociación unificada de Militares Españoles (AUME). Allí el partido aseguró que era necesaria la permanencia de España en la OTAN. Aquellas semanas de transición fueron confusas para Podemos, en pleno viaje hacia la moderación. Pero es innegable que han abandonado cualquier postura antimilitarista y hoy no dirían (no dicen) que las bases militares extranjeras deban ser desmontadas ni que debamos abandonar la OTAN.

¿Por qué todo esto?

Pablo Iglesias siempre ha defendido que era el momento de dar la batalla de las ideas o que con los rivales que le ponían enfrente en los debates, había ganado antes de empezar. Es curioso ahora comprobar cómo esa batalla de las ideas la ha perdido él solo ante la realidad y ante sí mismo, teniendo que renunciar a la mayoría de ellas. Y los debates a Marhuenda se los ganaba, sí, pero con unos argumentos que él mismo ya no defiende. Así que hoy, muchas veces y en muchos temas, Pablo tendría que sentarse al otro lado del plató, entre Inda y el director de La Razón. O encima de Carmona a repetir cosas que el PSOE ya lleva tiempo diciendo. ¿Cómo alguien con el ego tan gigantesco que tiene Pablo puede aceptar haberse equivocado tanto?

Es obvio que Iglesias, Errejón, Monedero, Urbán o Alegre no han dejado de estar a la izquierda de Izquierda Unida de la noche a la mañana. Es todo una estrategia del partido para ocupar una posición más centrada. Posición de moderación que incomoda a Monedero (expulsado) o a Urbán (aparcado en Bruselas), dos radicales que consideran que el poder se toma por asalto, no por consenso, tal como hace no mucho defendía Iglesias.

Podemos esperaba acabar con el PSOE simplemente por respirar a su lado, tal como ocurrió en Grecia. Según Iglesias, en el país heleno, la socialdemocracia del PASOK se había quedado sin espacio entre Syriza y el centro derecha. Eso es lo que había llevado a la casi desaparición del partido panhelénico. En España, Podemos ha hecho una propuesta inicial tan radical, que el PSOE ha tenido espacio de sobra entre los comunistas y el PP. Incluso otras fuerzas han encontrado ese espacio, como Ciudadanos. Ahora, tarde y mal, Podemos intenta estrechar ese enorme agujero caminando desesperadamente hacia la moderación del centro. Lo tienen difícil y, tal como anuncian las encuestas, no les está saliendo gratis. El desgaste del partido es evidente, así como la caída de su credibilidad. Alguien me decía en Twitter que ahora le gusta más Podemos porque es más moderado. Es razonable, si obviamos todo lo que han mentido y nos olvidamos de todo lo que han defendido en 2014 y que ahora han pisoteado prácticamente en su totalidad. Además, han dejado a sus seguidores como a idiotas. No creo que estén muy contentos los podemitas que, beligerantes, defendían una propuesta un día, para que al día siguiente el propio partido descartara esa propuesta. Para algunos va a ser muy difícil creer a un político que no se cree ni a sí mismo.

¿Qué Podemos es el verdadero? La respuesta es obvia. Aunque públicamente Podemos ya no existe (se lo han cargado sus creadores) a lo largo de 2015 sabremos si el partido, desde la moderación, es capaz de asaltar los cielos de puntillas o si se convierte en un partido bisagra más, en busca de segundas oportunidades a cuatro años vista.