Esto es lo que pensaban mientras llegaban desgarradoras noticias desde París. Estos atentados nos estropean la campaña porque la acortan. Es casi una semana perdida y mucha atención mediática que se esfuma. Encima, es posible que tengamos que aplazar alguna entrevista. Se nos acaba el tiempo y la remontada no llega. Podemos intentar sacar rédito a este asunto.

Hasta altas horas del viernes por la noche estuvieron reunidos en la sede de Podemos miembros del partido, encabezados por Pablo Iglesias. A su espalda, un calendario escrito a mano que llega hasta el día veinte de diciembre (y ni un día más) en el que el partido va apuntando sus compromisos. Esa noche, algunos de esos compromisos había que borrarlos y otros aplazarlos, empezando por el paso del líder por su casa: La Sexta Noche. Otra semana será. Esa noche el presidente habló telefónicamente con Iglesias para transmitirle la última hora. Esa conversación tuvo que producirse tarde, ya que previamente Rajoy había hablado con Hollande.

Las noticias que llegaban desde París suponían un jarro de agua fría para la campaña de Podemos. La remontada que anuncia el partido de Pablo Iglesias está apareciendo reflejada en las encuestas muy tímidamente y la excusa de que hay una conspiración contra ellos y de que el único sondeo real es el realizado por el propio partido solamente cala entre los más necios. La ilusión se está viniendo abajo y el voto útil va a mantener al PSOE como el partido de referencia de la izquierda. El fracaso para Podemos puede ser total, inesperado e insoportable para el macho alfa. Y en el partido morado saben desde hace mucho tiempo que la ventana de oportunidad es histórica y puede no volver a abrirse para su generación. La extrema izquierda ha decidido hacer lo posible para no tener que volver a encerrarse de nuevo lustros en la cueva a esperar, como puros carroñeros, a la próxima crisis económica para salir a vender sus obsoletas ideas.

Una máxima en política es que es imposible adelantar sin cambiar de carril. Es muy difícil conseguir cambiar el voto de una persona haciendo las mismas cosas que hace el partido que esa persona ya iba a votar. Desde que Podemos va cuarto en las encuestas, ha adoptado el papel de outsider en todo lo que ha podido. Lo hizo en el asunto catalán, diciendo que los otros tres grandes partidos eran un búnker, que había que negociar con el independentismo y convocar un referéndum. Iglesias aceptó la invitación de Rajoy simplemente para aparecer en los medios. Ese día concedió media docena de entrevistas. Luego compareció ante la prensa desde Moncloa para contar unas anotaciones que había hecho en su libreta antes de reunirse con el presidente, tal como evidenciaron fotos publicadas por el partido en las redes sociales. En la rueda de prensa dio pocos detalles de la reunión y simplemente expuso la posición del partido previamente fijada antes del encuentro con Rajoy. Iglesias se desmarcó de cualquier pacto de Estado. Recuerden, no puede pactar el que quiere adelantar.

En la mañana del sábado, Iglesias tuvo varias intervenciones en medios para hablar de los atentados de París y mostrar sus condolencias. En esas intervenciones, al ser preguntado, ya evidenció que no se iba a adherir al pacto antiyihadista:

“No. Y me parece que en este momento intentar dividir a los partidos e intentar hacer campaña electoral es un error” dijo en ‘Al Rojo Vivo’, sobre las 12:20. “No compartimos la efectividad de ese pacto para acabar con el terrorismo y la barbarie”, añadió. Iglesias habló de su conversación nocturna con Rajoy: “Le dije que estábamos a su disposición y que ahora toca defender lo fundamental, que son las libertades y las democracias. Rajoy no me ha pedido nada y solamente me informó de su conversación con las autoridades francesas”Iglesias dijo además que no era el momento de hablar de “ciertas estrategias que habían contribuido a la situación que tenemos ahora” en alusión a la política antiterrorista del pasado.

Minutos después, en Cuatro aseguraba que querían más inteligencia y menos bombardeos y añadía “estamos viendo los fracasos de la intervención de Irak”“Hoy no puede haber colores políticos y debemos estar todos juntos sin banderas sin siglas, con el pueblo francés” añadía segundos después. “Tenemos que mirar con desprecio a los terroristas” aunque a ellos les encantaría que habláramos de guerra, concluyó.

En ‘Espejo Público’ en Antena 3 hizo un despliegue de frases vacías como que “la grandeza de la democracia es que vamos a responder a su odio y su terror con más democracia”. También aseguró que “no tenemos que responder con endurecimiento del Código Penal sino con defensa de libertades y servicios de inteligencia”.

Como buen memorizador y loro de repetición, recordó una cita de Mandela en la rueda de prensa en la sede del partido a primera hora de la mañana y luego la repitió en Cuatro, La Sexta y Antena 3 en apenas un par de horas (bostezo).

Al tiempo que Pablo maltrataba a Mandela, Podemos había tomado de nuevo la decisión de ir por libre y a la contra. Era justamente la misma actitud que el partido había adoptado en el tema catalán, el de ponerse a un lado, el de decir que no pacta, que no está de acuerdo, que ellos saben lo que hay que hacer realmente.

A media tarde y en Telecinco, el líder de Podemos aseguraba que había hablado con Rajoy de política internacional y que habían estado los dos de acuerdo en que era necesario que Estados Unidos y Rusia se pusieran de acuerdo de una vez (sin especificar más). Además, aseguraba que había tenido otra conversación muy importante aquella tarde: con Pilar Manjón. La señora Manjón le había explicado que “nunca la lucha contra el terrorismo puede implicar el menoscabo de nuestras libertades” porque si son menoscabadas “los terroristas consiguen su objetivo”. Es curioso que Manjón le cuente cosas a Iglesias que él mismo ha contado por la mañana. Yo qué sé.

Los medios contaban la posición política de Podemos muy resumida y sin incluir todas sus retorcidas falacias y matices. Y no gustó a los podemitas. La jugada no había salido bien. Con un centenar de muertos en París, no adherirse a un pacto contra el yihadismo y salir airoso requiere de muchas explicaciones, que difícilmente van a recogerse en un informativo. Aparecía, mezclándose en la cabeza de muchos, la relación de Pablo Iglesias con Irán. Para colmo, Ciudadanos sí se había querido adherir al pacto sin poner condiciones. La imagen que había dado Podemos era mala y las críticas no se hicieron esperar, incluso entre los simpatizantes que todavía tienen opinión propia, como Zapatero, que recomendaba una reflexión al partido. Y Podemos reaccionó.

Así que al final de la tarde, viendo que el resultado de su decisión de no adherirse al pacto antiyihadista podía costarle votos al partido y quedando claro que corrían el peligro de quedarse fuera de la foto, Pablo Iglesias enviaba una carta a Rajoy pidiéndole un “Consejo de Paz” que incluyera a todos. Podemos filtraba la carta a Europa Press hacia las siete y media de la tarde y una hora después era publicada en redes sociales por el propio partido. De momento no ha habido respuesta del presidente del Gobierno, que seguramente habrá sonreído (y por suerte no hemos tenido que verlo).

Por la noche en ‘La Sexta Noche’ se producía una conexión con la sede de Podemos. A Iglesias le preguntaban de entrada por la carta escrita al presidente y no por el pacto antiyihadismo. Es decir, en el programa sabían perfectamente por cuál de las dos versiones había que preguntar:

“Después de hablar con Rajoy he quedado preocupado. Creo que hace falta un ‘Consejo de Paz’ en el que estén todas las fuerzas políticas, en el que haya también actores de la sociedad civil y sobre todo, especialistas y expertos que sepan sobre resolución de conflictos y sepan sobre el mantenimiento de la paz”.

Claro, es probable que el Gobierno no tenga ya a los mejores de esos especialistas en seguridad trabajando para ellos, para nosotros. Pablo quiere más, como expertos en mantener la paz y agentes de la sociedad civil, como Monedero, Wyoming o Sor Lucía Caram, es de suponer.

El líder de Podemos también aprovechó para criticar la venta de armas a Arabia Saudí y dijo que con Julio Rodríguez de ministro de Defensa eso no ocurriría. Anunció que su flamante general publicaría una columna en El País del domingo. La columna, supuestamente escrita por el militar, es una mera repetición de las consignas anunciadas por Iglesias a lo largo del sábado. Es llamativo que el general podemita se haya vuelto antibelicista después de que él dirigiera operaciones militares que no fueron precisamente para repartir caramelos. Como dice Pablo, en política “hay que cabalgar contradicciones”, que es una forma cursi de justificar sus repetidas incoherencias.

También en ‘La Sexta Noche’ volvió a hablar de su conversación con el presidente: “Después de hablar con Rajoy me he quedado muy preocupado porque me ha dicho que Hollande quiere atacar, que Hollande va a utilizar en última instancia aviones y misiles para intervenir contra el Estado Islámico en Siria. Entiendo la rabia del presidente de Francia que cuenta con mi apoyo, entiendo su miedo a quedarse pequeño frente al Frente Nacional y frente a la extrema derecha pero pido al presidente de Francia que tenga la altura de De Gaulle, que entienda lo que significa lo que es ser un presidente socialista”. También habló de Bush y recordó su propuesta de mirar con desprecio a los terroristas.

Con estas declaraciones Iglesias reveló el contenido de dos conversaciones privadas al mismo tiempo, demostrando una asombrosa madurez y responsabilidad. Rajoy debería tener cuidado cuando habla con niños. Los niños no saben guardar un secreto, aunque tengan que ver con la seguridad nacional. Es llamativo que a Iglesias le preocupe que Francia bombardee en Siria cuando lleva haciéndolo desde septiembre. Tal vez no se había enterado.

Poco después, Rafael Mayoral y Tania Sánchez repitieron casi exactamente las mismas ideas expuestas por Iglesias, que para eso les habían repartido el argumentario del partido por la tarde. Los debates planteados por ‘La Sexta Noche’ inicialmente trataban sobre los atentados y sobre cómo combatir el yihadismo, pero finalmente se discutió sobre la postura de Podemos al respecto. Sirva de ejemplo que en el primero de los debates, Mayoral tuvo dieciséis turnos de palabra, la representante del PSOE tuvo cinco, la representante del PP tuvo cuatro y el representante de Ciudadanos disfrutó de tres turnos de palabra (no es coña). Iñaki López siempre reparte los tiempos con justicia para que Podemos monopolice los debates. El espectáculo fue poco edificante.

¿A qué juega Podemos?

El coste político de adherirse al pacto antiyihadista era y es tan bajo que, por ejemplo, Ciudadanos apenas se lo pensó. El coste político de no adherirse no es definitivo pero tampoco es bajo. ¿Por qué, entonces, los podemitas no se subían al carro en un día como el del sábado?

En la noche del sábado parecía claro que Iglesias había querido colocar al partido en una buena posición ante un posible movimiento no espontáneo similar al “no a la guerra” (tampoco espontáneo). Algunos lo advertimos en redes sociales y recibimos algún insulto y varios “lo dudo”. Tanto enredar a lo largo de toda la jornada no podía ser casualidad. Y no lo era.

Las críticas de Podemos al pacto antiyihadista eran imprecisas y genéricas. Cuando a Mayoral se le preguntó en La Sexta Noche, solamente supo decir vaguedades, como que no le gustaba la prisión permanente revisable (vaya, como al PSOE, que a pesar de ello firmó) o que había guardias civiles sin chaleco antibalas. Mayoral pedía una mesa de diálogo igual que había hecho Iglesias minutos antes. Subrayó que no le valía con tener que adherirse a un acuerdo firmado por otros. Pero, más allá de su Consejo de Paz, no supo precisar nada más, como no sabría precisar Iglesias si le preguntaran. De hecho, Iglesias reclama un pacto en el que no se hable de lo militar y sí de inteligencia y de persecución de lobos solitarios y de prevención, de combate de los instrumentos de captación y adiestramiento y de persecución de la financiación. Esas son justamente las líneas principales del pacto antiyihadista, que es de mínimos y que no habla de bombardear Siria. Es decir, las quejas de Podemos son pura pose y una decisión política más.

En alguna ocasión Pablo Iglesias ha presumido de haber sido uno de los organizadores de las manifestaciones contra el Gobierno en la calle Génova que resultaron un elemento decisivo en la movilización del electorado y el resultado de las elecciones en 2004. Tanto Iglesias como Monedero estuvieron en Génova el 13 de marzo gritando contra aquel gobierno.

Y como guinda al pastel, García Ferreras sigue en la zona. En 2004 era director de la Cadena SER, la que tardó muy pocas horas en poner toda su maquinaria en marcha para difamar, engañar, manipular y mentir, siendo el caso más recordado (no el único, no) el del terrorista suicida con varias capas de calzoncillos, invento por el que la cadena jamás se disculpó. Hoy Ferreras es el que cena con Iglesias, que es el que prepara su “no a la guerra” y su “nosotros ya lo advertimos” por si surge la oportunidad. Y esa papeleta es la que ha comprado Podemos. Pero esa papeleta no puede dar muchos frutos si es Francia la única que bombardea. Para evitar el fracaso el próximo 20 de diciembre, Podemos necesitará algo más. Como poco, que España participe con sus aliados en bombardeos en alguna parte del mundo (da igual cuál). Así la campaña resultaría mucho más jugosa para sus intereses electorales. Si eso va casualmente seguido de un desgraciado atentado en nuestro territorio, sin duda el partido centrará sus argumentos electorales en recordar que “yo ya lo dije” y en pedir el voto frente a otros tres partidos que nos ponen en peligro.

De lo que ha leído hasta aquí, la mayor parte lo escribí en la noche del sábado tras tuitear sobre el tema. Pero los acontecimientos van tan rápido que no me dio tiempo a publicarlo antes de que Podemos diera el siguiente paso (no soy adivino, es que con ellos funciona mejor desconfiar por sistema).

El caso es que Podemos publicaba en la tarde del domingo algo que llamaban “7 medidas para la paz”. Tan ñoño título en efecto escondía siete propuestas entre obvias y fantasiosas, como la de acabar con las guerras de Siria e Irak embargando las armas de todos los contendientes. De coña. ¿Alguien serio cree que los conflictos en la zona pueden terminarse sin una potente intervención militar sobre el terreno o cuando uno de los bandos aplaste a los demás? Es igual. A la izquierda tradicionalmente se le ha dado muy bien captar votantes valiéndose del buenismo. ¿Cómo dejar pasar una ocasión como esta?

Cuando anochecía, Francia respondía al ISIS con bombardeos en la ciudad de Raqqa. La prensa hablaba de “bombardeos masivos” a pesar de que fueron concretamente veinte bombas en zonas concretas que supuestamente pertenecen al Estado Islámico. A pesar de que Francia lleva bombardeando en Siria desde septiembre (y otros países, como Rusia, llevan al menos similar tiempo), tras conocer el bombardeo francés, el senador podemita Ramón Espinar lo valoraba como “cruel, estúpido e inútil” a pesar de no contar con absolutamente ningún detalle sobre el mismo. Una hora y media después volvía a tuitear: “Que la respuesta a la barbarie no sea una barbaridad. Que no nos obliguen a desempolvar el #NoALaGuerra”. La frase lo tiene todo y demuestra su miseria: usar el “no a la guerra” como amenaza, nada menos. A esa hora seguíamos sin conocer ningún nuevo dato sobre los bombardeos, pero la campaña se había desatado. Otros miembros de Podemos y ciertos colegas del partido (que esperan algún día poder medrar de alguna manera) aupaban el hashtag a trending topic. Algunas fotos con heridos de otro bombardeo (diurno, para colmo) eran publicadas en las redes por seguidores de Podemos desesperados.

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En el mediodía del lunes, miembros de PSOE, IU y Ganemos (Podemos) del Ayuntamiento de Córdoba guardaban un minuto de silencio en solidaridad por las víctimas de los bombardeos de Francia en Siria, incluso aunque no sabemos si ha habido muertos o si todos los fallecidos han sido terroristas. ¿Eso qué importa?

Recordemos que la guerra de Siria ha dejado más de doscientos mil muertos en cuatro años y en ella han participado varios países, entre ellos Francia desde hace meses, como decíamos. Pero no era el momento político adecuado para criticarlo. Recordemos que Francia lleva un año en Irak, donde incluso España tiene tropas. El asunto se ha enfriado, pero volverá a aparecer si el escenario político así lo indica y si algunos medios colaboran. Por probar que no quede. No van a descansar, no les va a dar vergüenza, no van a tener cargo de conciencia. El que está mojado no teme a la lluvia como el podemita, a estas alturas, no tiene miedo alguno a la indignidad.

Desde luego, no parece que quede tiempo para que España se meta en un conflicto armado y para que posteriormente suframos un atentado en nuestro territorio y que todo eso ocurra antes de la fecha objetivo para Podemos: las elecciones. Pero yo no lo descartaría. Varios países europeos están apresurándose a asegurar que apoyarán a Francia militarmente y el Estado Islámico amenazará a todos los que participen en cualquier operación. Puede ocurrir, aunque resulte difícil de creer, pero lo que sucedió en 2004 también resultó difícil de creer. Además, aunque no se dé el escenario más aventurado, la postura de Podemos puede servir al partido para reavivar una campaña que ha quedado algo fría y puede ayudar a movilizar a un electorado progre, en buena parte amante de consignas facilonas y que ahora parece poco ilusionado con el partido de Iglesias como probable cuarta fuerza. Si surge la oportunidad, una buena manifestación puede ser beneficiosa para el partido morado.

La estrategia de Podemos ha sido clara, transparente para el que mire con los ojos abiertos. Esperemos que nada ocurra, que ni uno de nuestros soldados se mueva, que no golpeen de nuevo en nuestro país y esperemos que la estrategia basura de Podemos no funcione salvo entre sus más aborregados seguidores.

Sí, es repugnante lo que han hecho (y lo que harán), pero eso solamente es una opinión. Lo que da o quita el poder son los votos no lo que yo pueda decir o la buena conciencia. A Podemos no queda mucho más que pedirle que asuma su derrota con discreción y con decencia, pero ellos ya solamente piensan en discutir su próximo paso.

Extra para buenistas:

Pablo Iglesias, 2013: “El poder nace de la boca de los fusiles. La paz se construye sobre los resultados de la guerra”.